Liga de Campeones | Real Madrid - Olympiacos

Robinho hará de Ronie

El joven crack pondrá la dinamita frente al Olympiacos de Rivaldo

<b>¿NUEVA CELEBRACIÓN? </b>Robinho ensayó ayer los remates a puerta y celebró así su buena puntería.
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Luxemburgo abre las alas, o sea que es fácil que vuele. Ante la ausencia de Ronaldo por sanción, el entrenador ensayó ayer con Raúl de ariete y una segunda línea formada por Robinho por la derecha, Baptista en la media punta y Guti por la izquierda. Como pivotes, Pablo García y Beckham. El esquema no es fijo y está previsto que Baptista se mueva por momentos como segundo delantero y Robinho de media punta. El plan resulta interesante porque adelanta a La Bestia y retrasa al niño prodigio, al tiempo que nos confirma que el Madrid es el único equipo del mundo que cuando pierde talento gana sentido común.

Que los cambios funcionen no es recomendable, es imprescindible. El partido de esta noche no admite, en principio, ni una broma. Después de perder en Lyon, cualquier cosa que no fuera ganar comprometería la clasificación del Madrid para los octavos de final de la Champions.

El Olympiacos, que estrenó la liguilla con una derrota en casa ante el Rosenborg (1-3, resultado engañoso y abultado), se presenta con otro antecedente aún más desolador: en nueve años de participaciones jamás ha ganado fuera de casa en Champions (21 derrotas y cuatro empates). Personalmente, esa racha me genera más inquietud que confianza: las estadísticas, cuanto más repetidas, más frágiles.

Reforzados.

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A pesar de su nulo talante europeísta, Olympiacos es líder en su país y actual campeón de Liga y Copa. E incluso con los títulos en el bolsillo el equipo se ha renovado este verano con el fichaje del delantero de moda en Grecia, Konstantinou, y con la incorporación de un nuevo técnico, el noruego Trond Sollied, ex jugador del Rosenborg y dos veces nombrado mejor entrenador de la Liga belga, donde dirigió al Gante y al Brujas.

Si bien pocas estrellas se han extinguido con tanta rapidez como Rivaldo (pupilo de Luxa en 1997 en el Palmeiras), su aportación al equipo sigue siendo decisiva, aunque a veces sea más espiritual que física. El físico lo pone el serbio Djordjevic, el mismo buen futbolista que enloqueció a la Selección en el Calderón. No son malos, otra cosa es que se mueran de miedo. Aunque imagino que los griegos, campeones de Europa por selecciones en fútbol y baloncesto, cada vez tienen menos miedo.

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