Primera | Real Madrid

"Cuando ganemos un partido no vamos a parar"

El crack está confiado: "Vamos a conseguir, al menos, un título"

Robinho en AS
Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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Los que tenemos la suerte de haberlo conocido en profundidad antes de que llegase a Madrid esperábamos a un Robinho tímido. Nos equivocamos. En la redacción había caras conocidas para él, y por eso atravesó el umbral de la puerta con familiaridad. Sólo pareció sorprendido al ver desparramadas por el suelo las más de 50 portadas en las que ya ha sido protagonista desde que anunciamos su fichaje. "Esta guapo, está guapo". Ya ha hecho suya alguna frase de la jerga juvenil. Aparenta tener exactamente la edad que tiene: 21 años. Lleva puesta una camiseta blanca de manga larga que reluce tanto como su sonrisa, y el pantalón sólo le cubre hasta la rodillas, dejando al descubierto unas canillas como alambres. Serán suficientes para que vuele pedaleando sobre la Liga española.

Alfredo Relaño y Pedro Pablo San Martín intentan que se sienta cómodo y se interesan por cómo es su vida en Madrid: "Ya tengo casa en La Moraleja. Mi madre es la que se está encargando de todo. Estoy feliz por tener a mi gente a salvo...". Ya se ha roto el hielo, y aunque no sea de fútbol, llega la primera pregunta complicada. "Pero, en tu casa, ¿quien manda más, tu madre o tu novia?". "Por favor, mi madre, mi madre es la jefa". Ya es un galáctico, pero eso no le salva de parecerese, en algunas cosas, al resto de los mortales.

Ha llegado el momento de hablar de fútbol. Roncero abre fuego con el tema más de actualidad. ¡Los árbitros! El crack se moja: "Estoy sorprendido. En Brasil es normal que los colegiados se equivoquen, que vean penaltis que no son y no den goles que lo fueron. Pero, en España... ¡Uff! Llevo tres partidos completos y en dos nos la han liado. ¿Esto va a ser siempre así? No me gusta mucho hablar sobre esto, pero es la verdad. Espero que esto no se repita más de ahora en adelante".

El crack está lanzado y hablamos de la impugnación que pudo ser y no fue: "Yo escuché el pitido del árbitro desde el centro de la cancha. Todo el mundo se quedó parado. Pensé que había pitado falta del Espanyol, y Guti sacó rápido, y...". Y no hubo nada más que hacer.

Relaño saca a relucir el bajón de su juego ante el Espanyol. El crack pareció dejar a un lado su habitual alegría: "En el primer tiempo no estuve bien. Había mucha gente marcándome. Luego, en el segundo, creo que mejoré. Di un balón al palo...". El debut de Cádiz le ha puesto el listón muy alto: "Necesito tranquilidad en este momento. Me gusta encarar siempre y jugar con alegría, porque disfruto del fútbol y de estar en el Madrid. Yo quiero hacer filigranas, pero si sirven para que el equipo gane".

Mikel Recalde se pregunta si en Brasil el nivel de los colegiados es tan mediocre, y se interesa por el árbitro que le mostró tarjeta por driblar: "Cuando yo empecé a jugar en el Santos me gustaba mucho regatear, quizá demasiado, y en un partido el colegiado me llamó la atención. Me dijo que estaba faltando al respeto al contrario, y yo seguí haciendo lo mismo hasta que me sacó tarjeta. Pero ya he aprendido que sólo se puede driblar si es para ayudar al equipo. De pequeño tenía excusa, ahora no".

Con Colino y Fornieles sale a relucir su forma de jugar con Luxemburgo. Robinho actuaba exclusivamente en punta en el Santos. Ahora, en el Madrid, no para de correr: "Me pasa lo mismo en la selección. El sistema que utilizamos es similar al de Brasil. Allí juego un poquito más atrás. El Madrid tiene jugadores para desarrollar el 4-2-2-2. Y, además, nos falta Zizou, que tiene una calidad impresionante. Es el jugador que más me ha gustado. Lo hace todo fácil y tiene una habilidad extrema. Es el futbolista de los futbolistas. Me enamoró cuando lo vi ganar por la tele el Mundial del 98 contra Brasil. Ahí lo fiché".

Si hablamos de sistema hablamos de Luxemburgo. Ribot pone sobre la mesa las críticas que está recibiendo el técnico: "Luxemburgo está preparado y se ha visto en más situaciones como ésta. Cuando ganemos al Athletic jugando bien todo se habrá olvidado". ¿Y el crack, promete un par de goles? "No me gusta prometer goles, prometo jugar con muchas ganas". ¿Y las celebraciones? "Ustedes quieren que le diga a Raúl que baile conmigo para celebrar los tantos, ¿no? No hay problema, lo haré (risas). Él (el siete) me ha recibido muy bien. Lo conoce todo sobre el Madrid y me ha ayudado mucho. Es un grandísimo jugador. Me ha dado consejos de cómo jugar en la cancha". Sólo resta saber si entre tanto consejo ha dado tiempo para hablar de cuál es el verdadero problema del Madrid: "Cuando los equipos juegan contra nosotros se echan totalmente para atrás. Sucede algo parecido con la selección brasileña. Así es muy difícil".

La conversación es distendida. Robinho no se arruga, y por eso queremos saber más y más. ¿Quién manda en el vestuario? "¡Hombre, el presidente! (risas). Ya en serio, todos hablan, no hay nadie que sobresalga. Quizá Raúl, como capitán, Roberto... Sólo falta que Vanderlei aprenda a hablar un poco más de español (risas). He tenido mucha suerte por acabar en el mismo equipo que Ronaldo y Roberto Carlos. Ellos siempre me han tratado bien, desde que empecé en la selección. Me tienen cariño y eso me ha ayudado. Son muy buenas personas. Ronie me llama mucho para ir a comer y a cenar, y siempre paga él, así que para mí es perfecto" (vuelve a reír).

"Mira Becks. Es super simpático. Mucha gente ha dicho de él que sólo tenía fachada y poco juego, y se equivocan. Juega mucho y es muy buena persona. Pero el que manda en el vestuario es Florentino". Robinho se está mostrando como es en familia, bromista hasta la médula. Pero en Cádiz también demostró tener jerarquía en el campo. "Siempre he jugado así, hablando mucho en el terreno de juego y ayudando en lo que puedo".

Pedro Pablo San Martín intenta amenizar más la charla: "Robinho, dile al director que vamos a ganar la Liga, que está un poco escéptico". El futbolista también acude a este trapo rojo: "Sí, claro", e intenta comunicar con sus ojos a nuestro director que el Real es capaz de todo. Como no lo ve claro, añade: "Cuando el Madrid gane el primer partido no va a parar, no va a perder ninguno más". Y para cuándo espera ser elegido mejor jugador del mundo: "Mi principal objetivo es ganar títulos con el Madrid. Quiero la Liga, y la Champions, y si eso sirve para que yo me convierta en el FIFA World Player, mejor que mejor".

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Puestos a hablar de objetivos personales, hay que incidir en el debate que se abrió en torno a su poca masa muscular. Al crack no le obsesiona esta circunstancia: "Lo hemos valorado con Antonio Mello, y si tengo que hacer algún trabajo específico para coger masa muscular no hay ningún problema. Pero estoy en mi peso, y aumentarlo podría repercutir en mi velocidad. Físicamente estoy perfecto. Duermo mucho y me dedico a trabajar y estar en casa". Sólo resta saber si su menudez es un hándicap a la hora de afrontar las acometidas de los defensas: "Aquí pegan igual que en Brasil. Sólo he notado una diferencia, que las canchas son mejores y eso es muy bueno para dominar el balón. El Bernabéu, por ejemplo, es una alfombra".

Si físicamente está bien. ¿Le dejó tocado moralmente el secuestro de su madre?: "He madurado mucho después del secuestro. Cada año que pasa me veo más maduro. Durante el secuestro me llegaban cartas de apoyo de Rusia, de Alemania, de Japón... Yo no sabía leerlas pero me bastaba con sentir el cariño de la gente. Para mí fue como una tortura. Una de las cosas que mi madre me ha inculcado es que nunca debo perder la humildad".

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