Las Peñas firman la paz y crean un grupo único
La Comisión Gestora y la Federación de Peñas ya no existen. Enfrentadas hace cinco meses, ambas se han unido para formar la Agrupación de Peñas Rojiblancas. Dos de sus miembros, contrarios antes, Fernando Romero y Raúl López, exponen la razón del 'hermanamiento': el Atlético, su Atleti.


La Federación hace del Atlético un hazmerreír". Este fue el titular, publicado el 10 de marzo de 2005 en AS, que provocó la ruptura total entre la Comisión Gestora de Peñas, emisora, y la Federación de Peñas, receptora ("No admitiremos el insulto y quien así lo haga irá a juicio", se defendieron en un comunicado). Cinco meses después, ninguna de las dos existe. La pugna ha terminado. Federación y Comisión hicieron las paces y hoy son una: la Agrupación de Peñas Rojiblancas.
"La razón de esta unión es el Atleti", coinciden tanto Fernando Romero, representante de la extinta Comisión, como Raúl López, de la Federación. De la guerra abierta a la entente cordial pasaron en junio, cuando se plantearon la fusión. "Poco después de que se publicara el cruce de insultos tuvimos una reunión muy tensa", esgrime Raúl. "Tras el cruce de reproches llegamos a la conclusión de que uno no tiraba de acá y el otro de allá. El fondo, la intención perseguida, era la misma: el Atlético, nuestro Atleti. Solventamos las malas interpretaciones y los encuentros se sucedieron hasta que alguien dijo: ¿Y si nos unimos?". Continúa Romero: "Se habló con Miguel Ángel Gil Marín (el club no reconocía a la Federación) y asintió. Se votó en la Comisión Gestora y un 99,9% votó que sí, adelante". Firmaron la paz y se aunaron para aglutinar a todos los peñistas e impulsar al Atlético, a su Atleti, a lo más alto. "Salvaguardar la existencia del club, su buen funcionamiento e imagen". Estas son sus intenciones. "Y es que este año este equipo es de Champions y no lo digo con el corazón", dice Romero y se señala la cabeza. "Aunque cuente con su apoyo y reconocimiento, la Agrupación de Peñas es independiente totalmente del club", insisten ambos. Aunque ahora, en sus comienzos, necesiten del club para ir sufragando gastos, porque no cobran cuotas, "pero en material, no en metálico", matiza López.
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Organización. La iniciativa de la unión, insisten, no partió del propio Atlético. "Qué va, fuimos nosotros, que hablamos los malentendidos", insiste Fernando Romero. "Un club, al final, es su afición", prosigue Raúl López, "sin masa social, desaparece. No habría abonos ni merchandising ni PPV y, hasta ahora, el área social no llegaba a los peñistas como se necesitaba que lo hiciera, quizá por falta de personal. Hace nada el propio club reconocía que las peñas no han sido cuidadas como se debía". Eso se acabó. Ese será su primer deber: organizar los desplazamientos (a Madrid y fuera de Madrid, con precios económicos y tema de entradas resuelto) y hermanamientos con otras aficiones; dedicar todo su tiempo a ellas, sin ansia de lucros.
Sobre la posible venta del Calderón, asunto en el que antes chocaban, también consenso: "Pediremos información veraz a la Comunidad de Madrid, al Ayuntamiento y al club, para que el aficionado no esté desinformado", dice Raúl. "Si el proyecto es serio, nadie está en contra de la venta si ésta supone una Ciudad Deportiva y un nuevo estadio Vicente Calderón. Porque, eso sí, tendría que llamarse así, sino habría que cambiar los himnos y no es plan". La puntilla es de Romero.



