El crack insiste al Santos para que le deje salir el día 21
Se perdería el partido ante el colista


Robinho y sus agentes siguen haciendo fuerza para que Marcelo Teixeira permita al jugador salir después de enfrentarse al Figueirense, en Vila Belmiro, el día 21 de agosto. Después de esa fecha al jugador sólo le restaría por disputar un encuentro de los que tenía firmados, ante el Paysandú el día 24. Este encuentro se disputa en la localidad de Belém, que está a seis horas de vuelo desde Sao Paulo, y el Paysandú es el último clasificado en la tabla. El rendimiento de Robinho está siendo tan alto y sus goles tan importantes (dos en cuatro partidos) que ya hay muchos directivos que están dispuestos a abrirle la puerta antes de tiempo. Pero en el Real Madrid nadie quiso confirmar la noticia, aunque la directiva blanca y el mismo Vandereei Luxemburgo también albergan esperanzas de que el astro brasileño se incorpore a la disciplina blanca una semana antes del comienzo del campeonato liguero español (día 28).
Por otro lado, Robinho dio ayer el susto en Vila Delmiro. En el minuto 66, un encontronazo con el jugador del Brasiliense Iranildo estuvo a punto de dejarle fuera de combate. El crack quedó tendido en el suelo, señalando a su rodilla derecha con ostensibles gestos de dolor, lo que hizo saltar todas las alarmas. Pero después de ser atendido y evacuado del campo en camilla, el delantero se reincorporó al juego sin problemas. Los servicios médicos del Santos confirmaron ayer a AS en el entrenamiento del equipo que Robinho no tendrá ningún inconveniente para jugar ante el Botafogo el domingo
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Pelé se despidió del Santos el 2 de octubre de 1974 en Vila Belmiro, en un partido contra el Ponte Petra que ganaron los locales por 2-0. Fue una jornada inolvidable que ponía fin a una increíble trayectoria de 18 años que estuvo plagada de records. Robinho lleva sólo cuatro años en el club y su influencia no se puede comparar con la de Pelé, pero la emoción por su inminente adiós es enorme, como se pudo comprobar ya contra el Brasiliense. O Rei dijo la noche de su adiós: "Intenté desesperadamente no llorar, pero fue imposible". Con certeza, algo así dirá Robinho.



