Robinho volvió a jugar y el Santos ganó al Corinthians
Los niños le dieron su cariño, pero la 'torcida' le ignoró


Robinho recibió el silencio como respuesta a su rebeldía. Salió rodeado de un gran grupo de niños que recorrieron con él el camino hasta el centro del campo. Todo estaba pensado para aminorar las iras del público. Pero no hacía falta. La torcida coreó el nombre de todos sus compañeros y se hizo el silencio cuando se nombró a Robinho. Sólo indeferencia.
Más allá del enfado de la torcida, el estadio entero se puso en pie cada vez que O Rei do Drible cogía la pelota. El Santos salió como un vendaval. Giovanni, ex del Barcelona, adelantó a los peixes en el minuto 1. Los ánimos se calmaron y el camino quedaba libre para las filigranas del menudo jugador. Ya sin presión, dio un pase de tacón mirando al tendido. Sólo Tévez pudo hacerle sombra a Robinho. Del argentino nació la jugada del empate del Corinthians. En la segunda parte, mientras el Santos remataba la faena, Robinho estaba cada vez más cansado por la falta de entrenamiento. Aún así, aguantó los 90 minutos. El próximo encuentro será el miércoles.
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Brilló en la primera parte y se le vio cansado al final
Llevaba casi un mes sin entrenarse, pero eso no se notó en la primera parte. Sobre el campo, la diferencia de Robinho con respecto al resto del equipo es abismal. Se movió con libertad por las dos bandas santistas, aunque no tuvo la oportunidad de rematar su regreso a los terrenos de juego con un gol. Sólo disparó a puerta una vez y la pelota se marchó fuera. Ahora le quedan por delante seis encuentros más para lucirse.



