Amistoso | L. A. Galaxy 0 - Real Madrid 2

Zidanes y Soldados

El mejor Zizou inspira al Madrid La presencia de Guti mejora al equipo Soldado vuelve a reivindicarse con un gol Igual que Owen.

<b>EN PLENO BAILE. </b>Zidane escapa de tres jugadores del Galaxy durante el partido disputado en el Home Depot Center. El público ovacionó las genialidades del francés.
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Luxemburgo ha liberado a Zidane. Por eso vuela. Y aunque hablamos ahora de la media punta como su hábitat natural, como el paraíso recuperado, lo cierto es que su nueva función no le limita a esa difusa zona del campo, sino que le permite jugar con libertad absoluta por cualquier parte, recibiendo atrás, si le apetece, o desarmando defensas dentro del área, si se le antoja. Quebrando, bailando, volando.

"Salgan y jueguen como saben". Cuentan que aquel era el consejo del Molowny entrenador y esa es la única recomendación posible para quien juega como los ángeles, salga y diviértase, que las tácticas no son más que tacones para parecer más altos, los zapatos del Fary.

Zidane completó contra Los Angeles Galaxy un partido estupendo, un despliegue fabuloso, al menos mientras duró la intensidad del choque, que fue no demasiado, ya saben que es raro el amistoso que no se diluye a la media hora.

Durante ese tiempo y algo más, el Madrid, inspirado por el francés, dejó una impresión muy positiva, de equipo ágil y dinámico, comprometido y vertical. Para ello fue decisivo que Luxemburgo diera entrada a Guti en el centro del campo y prescindiera de la pareja Gravesen-Pablo García, redundante en lo defensivo, según se vio contra los Chivas de Guadalajara. En su obsesión por fortificar el equipo, el cuerpo técnico debería recordar que no puede haber más guardaespaldas que espaldas por guardar.

A los cinco minutos, Owen abrió el marcador con un gol sobresaliente, tanto en la culminación, buen desmarque y toque picadito para burlar la salida del portero, como en la gestación, pared del inglés con Zidane y magnífica asistencia de Nureyev. Ni siquiera la candidez de los rivales, acampados en su área, consiguió afear el movimiento.

Triste destino el de Owen: poco importa lo que haga porque está abocado al banquillo y sus muchos minutos vuelven a sonar a tiempo en el escaparate en espera de comprador. Su presencia sirvió de pretexto para acabar con Figo, pero no es suficiente para amenazar a Raúl o Ronaldo. O a Robinho.

Pero regresemos a Zidane. Casi desde su primer control se metió en el bolsillo al público, que por muy americano que sea detecta que hay en el campo un señor calvo que hace cosas diferentes. Al verle es imposible no sentirse optimista (Zizou ha vuelto), aunque conviene recordar que siempre regresó de sus ausencias en los partidos con alta carga de espectáculo, ya fuera contra rivales de fama mundial o en amistosos como los que nos ocupan. En resumen: choques en ambiente favorable, con público sensible a la poesía. Prudencia, pues.

Pasado.

Resulta curioso comprobar que en los dos encuentros disputados hasta el momento, la mejor versión del equipo se haya logrado sin caras nuevas en la alineación titular. Y si uno lo piensa mucho, podría resultar hasta preocupante, o sea, que no lo hagan.

Pablo García salió en la segunda parte y, aunque estuvo menos tenso que en su debut, todavía parece algo cohibido. Mi duda es si aporta cosas muy diferentes a las que ofrece Gravesen, hay quienes me aseguran que sí, los mismos que creen ciegamente en Diogo sin haberlo visto. El lateral uruguayo también mejoró levemente con respecto a su estreno, pero aún es materialmente imposible clasificarlo, vegetariano o carnívoro, humano o androide, defensa u ofensa.

A diferencia de lo que ocurre con Zidane, el caso de Soldado está siendo más una revelación que una confirmación, pues nunca había llegado a impresionar en el primer equipo. Ahora sí. No sólo muestra una efectividad asombrosa, dos goles en 35 minutos, sino que luce la robustez de delanteros como Santillana o Pineda, perfiles clásicos de nueve nacional, tipos que gustan al Bernabéu.

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Contra los angelitos del Galaxy, al canterano le bastaron cinco minutos para robar un balón y pegarle un zapatazo a la red, sin monerías ni concesiones.

No eran estos los soldados que quería reclutar el Madrid, pero tal vez le sirvan para ganar otras guerras. Cuando nos falta por confirmar el regreso definitivo de Zidane sí podemos asegurar una cosa: la cantera ha vuelto.

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