La 'torcida' del Santos abre la puerta a Robinho
"Vale más de lo que quiere pagar el Madrid".


Nascer, viver e no Santos morrer". La leyenda, grabada a fuego en un panel de madera oscurecido por el tiempo, descansa sobre la pared, junto a la puerta que da acceso a la sede del grupo Sangre Joven, la torcida más radical del Santos. La hinchada peixe se aleja de los fascismos que predominan entre los clubes europeos. "Nacer, vivir y en el Santos morir", más que un sentimiento supone una forma de vida de aquellos que crecieron en los barrios del extrarradio plantados de favelas.
El Rotwailer que custodia el número 25 de la Rua Don Pedro I alerta a los torcedores de nuestra llegada. El debate sobre la actualidad del equipo que se aviva en el interior queda interrumpido por los ladridos, y Paulo, el jefe de los Sangue Joven, sale al exterior a recibirnos. Su aspecto rudo contrasta con la amabilidad con la que nos introduce en el local. En una de las paredes del interior, un trozo de pared más blanco evidencia las señales de una gran foto que ha desaparecido de su lugar hace muy poco tiempo. El retrato de Robinho, que presidía la sede, ha sido retirado.
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"Robinho vale mucho más de lo que quiere pagar el Madrid. Aquí no se regala nada". Thiago, un joven de piel oscura, voluminoso y rapado, abre el fuego. Los torcedores se han puesto del lado de Marcelo Teixeira desde el momento en el que el jugador no apareció por el primer entrenamiento. Paulo retoma la palabra: "El chaval se ha quedado en una situación muy difícil. Pero entre nosotros no hay rencor. ¿Qué pasaría si de repente apareciera para entrenarse? Se nos iría el enfado desde el primer momento en el que metiera un gol".
Para la torcida peixe Robinho es el máximo ídolo, "el 60 por ciento del equipo", el sucesor de Pelé, y por eso quieren dejar una puerta abierta a la reconciliación: "Robinho tiene crédito, siempre tendrá crédito para nosotros", sentencia Diego, otro de los hinchas. "El Santos es una cantera inagotable de jugadores. La mayoría acaban en Europa, pero de una manera muy diferente a Robinho. Nos ha dejado en la estacada". Los torcedores niegan haber presionado a Robinho para que se quede. "Es sólo que lo necesitamos para seguir ganando títulos, pero nacerán muchos Robinhos". El debate ha terminado y llega el turno de las fotos. Los torcedores posan con gesto amenazante. Simulan engatillar pistolas con sus manos, se cruzan de brazos con cara de pocos amigos, pero el trato ha sido afable y hospitalario. Los chasquidos de las manos al chocar suenan en la Rua Don Pedro I, calle paralela al estadio, en la despedida. "Nacer, vivir y en el Santos morir".



