¿Y quién pesca en Suramérica?

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Con Pablo García y Carlos Diogo llegan al Madrid dos hombres de equipo, de juego poco vistoso pero efectivo. Pablo mira de frente a la treintena. Diogo, con 22 años, es una apuesta de futuro. Entre los dos han costado 10 millones de euros. Una excelente operación con la que Paco Casal ha entrado por la puerta grande del Bernabéu. El agente ya tuvo un primer contacto con el Madrid en la era Mendoza. Entonces, estuvo a punto de traer a Recoba. Ahora, si Pablo y Diogo funcionan, será más fácil ver a jugadores uruguayos por el Madrid. La primera vez que Florentino y Casal se reunieron en ACS, el presidente espetó: "¡Paco, a ver si te traes a un par de chavales de Uruguay para la cantera, ahora que estamos en Segunda!". El agente contestó: "No presidente. Tendría que cobrarle medio millón por cada uno... Prefiero aguantarlos dos años para que le cuesten diez millones por cabeza".
Es el business de los intermediarios, perfectos conocedores del fútbol base en sus países. Por eso el Madrid anda hipotecado en el fichaje de Robinho. El peso de la negociación recae por entero en Ribeiro y Figer (ambos con porcentaje en los derechos del jugador). Y en dicha negociación no hay rastro del Madrid, que asiente o disiente con un océano de por medio. Ribeiro ya trabajó para el Real (ofreció a Kaká antes de que fichase por el Milán). Y no me olvido de Bronzetti, por el que Samuel llegó del Inter y por quien saldrá del Madrid (amén de Solari). No dudo de Sacchi. Me parece un logro que Florentino le escuche, que no es poco. Por eso el Madrid empieza a llenar su fondo de armario (Gravesen y los uruguayos). Pero sería mucho mejor que alguien del club controlase Brasil, Argentina o Uruguay. Diogos, Robinhos y Kakás a buen precio. Sin comisiones, sin intermediarios...



