Un adicto al mate que estuvo en prisión

Richard Morales (Montevideo, 1975), el Chengue, ama el mate. Le vuelve loco. Cada vez que puede se va con su amigo Pablo García a degustarlo por Pamplona y así se siente como en casa. A este uruguayo, que es conocido por ser uno de los jugadores más altos de la Liga -mide 1'96 cms- la vida le ha dado la espalda en más de una ocasión. Por ejemplo cuando estuvo en la cárcel, algo que no recuerda con especial entusiasmo. La primera vez fue tras un partido con su selección. La espectacular tangana final que deslució el partido acabó con varios futbolistas en la cárcel. Uno de ellos era el Chengue. La segunda vez fue tras una pelea en una discoteca. Los testigos dijeron que fue el primo del jugador el que se vio envuelto en los incidentes, pero al final los dos fueron detenidos. Un borrón que tuvo su contrapunto en la pasada fase de clasificación para el Mundial, concretamente ante Australia, que le convirtió en héroe nacional. Morales saltó con la eliminatoria igualada y gracias a sus dos goles Uruguay fue en Corea. Una proeza que quiere volver a repetir, esta vez con Osasuna.



