“Vendrán tiempos gloriosos”
La frase pertenece a Rayco García, máximo accionista del club y parte importante del ascenso del Tenerife. Una multitud celebró el logro con jugadores y técnicos.


La fiesta del ascenso empezó antes de lo previsto. Era una posibilidad, aunque pocos confiaban en que el Osasuna Promesas ganara en Balaídos. Pero pasó. La plantilla del Tenerife ya estaba en su vestuario y los casi 20.000 aficionados que se acercaron al Heliodoro iban accediendo cuando llegó la noticia del gol navarro. Todo fue alegría.
Antes del calentamiento, los jugadores saltaron al verde para celebrarlo con los presentes y desahogarse. El Tenerife ya era de Segunda División sin tener que jugar y ya sin presión. Luego, los futbolistas del Barakaldo les hicieron el pasillo de campeón a los blanquiazules y el estadio aplaudió el gesto.

Durante el partido, los tinerfeños tiraron de solidez y eficacia para ganar y hacer que la fiesta sea completa. Enric Gallego no pudo faltar a la cita y abrió la lata, mientras que Maikel Mesa, uno de los más queridos por la afición, sentenció en la recta final. La tarde perfecta de una temporada perfecta.
Tras el pitazo del colegiado, el público respetó y no hubo invasión de campo. Nadie quería arruinar la celebración. Cervera fue manteado, Fabricio recorrió de rodillas el campo, Aitor se envolvió en una bandera blanquiazul y todo el equipo celebró. Desde el que más ha jugado hasta el que menos. Todos se sintieron partícipes de un logro que pareció sencillo, pero que es muy complejo. Bien lo saben en Coruña o Santander.
Ya en las calles, siguió la fiesta. Una ‘guagua descapotable’ transportó a la delegación desde el estadio hasta la Plaza España donde les esperaban miles de personas. En el camino, muchos aficionados acompañaron a los jugadores al ritmo de canciones como La Morocha o Noches de Fantasía. Desde las ventanas de sus casas, la gente saludaba.

Tras ser recibidos por la presidenta del Cabildo, los futbolistas saltaron al escenario para ser reconocidos por todos. Nacho Gil, Dani, Enric, Aitor y Maikel fueron de los más aclamados. Pero el que más fue Álvaro Cervera, el artífice de este final feliz. Junto a él Roberto Perera, tinerfeño y su mano derecha. Felipe Miñambres, actual presidente y emblema del tinerfeñismo, apareció en escena a lo Angus Young, de AC/DC. Locura total.
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Empieza una nueva etapa para el Tenerife. Seguramente Cervera seguirá y habrá renovación en la plantilla porque el objetivo es mantenerse sin pasar apuros, pero en el fondo, los altos cargos del club sueñan a lo grande. Quieren volver pronto a Primera División. “Vendrán tiempos gloriosos”, aseguró Rayco García, máximo accionista cuando tomó la palabra.
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