El Atlético paraliza todo hasta que fiche a Román
Incluso podría ofrecerle al Barcelona un intercambio con Perea


Una vez confirmada oficialmente la llegada de Carlos Bianchi para dirigir al Atlético las dos próximas temporadas, la dirección deportiva rojiblanca va a centrar los próximos días en intentar reunir de nuevo al exitoso dúo Bianchi-Riquelme. Esa es ahora la única prioridad en cuanto a los fichajes. Se ha dejado momentáneamente el resto de gestiones para lanzar una andanada que consiga obtener al mediapunta del Barcelona.
Para eso el Atlético debe jugar inteligentemente sus cartas. La principal baza será convencer al jugador para que, a partir de ese momento, él traslade su deseo al Barcelona. Otra opción que se baraja es un intercambio del mediapunta por Perea. El Barça busca un central y todavía sigue grabado en las retinas de sus dirigentes la actuación del colombiano en el Camp Nou.
Por su parte, el Barcelona tiene sobre la mesa una oferta del Villarreal de 7 millones de euros más Gonzalo Rodríguez. Es por esto que la presión que pueda ejercer Riquelme será decisiva, así como la habilidad del Atlético para convencerle. Bianchi será clave en eso. Su vínculo con el mediapunta es muy fuerte y antiguo. Comenzó a tejerse en julio del 98 cuando el Virrey se hizo cargo de Boca. Riquelme había debutado con los xeneizes en 1996, a las órdenes de Carlos Salvador Bilardo. El joven jugador apuntaba trazos de figura y ya maravillaba con las selecciones inferiores. A Bilardo le sucedió Héctor Bambino Veira como técnico de Boca. Con el Bambino, Román alternó el banquillo y la titularidad. A finales de 1997, Riquelme había debutado con la absoluta y le faltaba el refrendo total en su club, algo que le daría Bianchi.
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Títulos. El Virrey arribó a Boca y lo primero que hizo fue darle todo el protagonismo al mediapunta. Román se sintió importante y correspondió guiando a un Boca invicto a la consecución del torneo Apertura. A éste le sucedieron el Clausura de 1999, el Apertura de 2000, Libertadores e Intercontinental de 2000 y la Libertadores de 2001. Fue una química labrada a base de triunfos.
Bianchi ha estado junto a Riquelme en los mejores momentos, pero también ha arrimado el hombro cuando su pupilo lo ha necesitado, y eso lo valora mucho el jugador. El técnico le defendió durante su estancia en el Barça. Cuando se le preguntó por qué no triunfaba Riquelme, Bianchi apuntó a Van Gaal: "No lo entiendo. Es como si fichas a un taxista y lo pones a trabajar detrás de un mostrador como camarero. Lo normal es que no funcione".



