Acoso ultra en la sesión de trabajo del Atlético
Veinte fanáticos saltaron al campo e insultaron a los jugadores


Una veintena de aficionados ultras del Frente Atlético irrumpió en la sesión de entrenamiento que el equipo rojiblanco estaba haciendo en la mañana de ayer en Majadahonda. En primer lugar se pusieron en uno de los fondos del terreno de juego donde se ejercitaba el Atlético. Desde allí, tras la valla metálica, increparon con insultos a jugadores y entrenador del conjunto madrileño. La sesión de trabajo terminaba y Ferrando mandó a sus jugadores que estiraran justo al otro lado de donde estaban los ultras del Atlético.
El problema radicó cuando los exaltados tiraron abajo una valla que da acceso al campo y se metieron en el terreno de juego donde se encontraban los futbolistas. Once de ellos, algunos cubriéndose el rostro, se acercaron al lado de los jugadores. El primero que salió a su encuentro fue Fernando Torres. Los ultras reiteraron sus insultos a la plantilla y al entrenador. Sosa, que no se encontraba ayer en Majadahonda, fue uno de los que más insultos se llevó. Los jugadores siguieron estirando y posteriormente se marcharon a los vestuarios. Miguel Bastón, preparador de los porteros, intentó dialogar con ellos, pero la tensión subió de tono y fue amenazado.
Los miembros de este grupo se marcharon por la puerta que habían derribado y, ya en la calle, desaparecieron. Cuatro coches de la Guardia Civil y uno de la Policía Local hicieron acto de presencia en las instalaciones rojiblancas. La Guardia Civil, tras consultar con el club, decidió proteger la salida de los jugadores del entrenamiento para evitar algún otro altercado. Se montó un pequeño operativo, cortando la calle, para que uno a uno, pero todos a la vez, abandonaran las instalaciones. En el rostro de todos los presentes se reflejaban los momentos de angustia vividos.
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La Liga condenó ayer el incidente
La Liga de Fútbol Profesional emitió ayer un comunicado para condenar las actuaciones violentas alrededor del fútbol: "Estamos asistiendo a algunos ejemplos de actitudes poco contenidas o enervadas propias de un forofismo mal entendido, que llegan a la injuria, al racismo, la intimidación o el disturbio, cuando no caen en la violencia verbal y física contra jugadores, técnicos, dirigentes o la propia afición. Queremos invitar a todos al disfrute de esta última parte de la competición animando, cada uno, a los suyos en pos de la consecución de sus objetivos, pero desde la serenidad, disfrutando de la gran fiesta del fútbol". La Liga de Fútbol Profesional "quiere condenar las conductas" de estos aficionados más radicales.



