Italia nos muestra el camino
Italia ha sido el paraíso del dopaje. De allí han salido los grandes maestros en el arte de dopar a los deportistas de cualquier modalidad. Los Dres, Conconi y Ferrari han salido a relucir en numerosas ocasiones en los procesos llevados a cabo por el fiscal jefe de Turín, Rafaelle Guariniello. Y estos mismos médicos han sido los profesores de nuestros especialistas avanzados en la medicina deportiva española actual. Las formas y los modos de dopaje en Italia han campado a sus anchas con la ley del "todo vale y nunca pasa nada", dando lugar a torpezas absurdas como dejarse grabar cuando se están dopando, como si de un hecho folclórico se tratara. Y cuando se llega a estas circunstancias es el desmadre.
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Las autoridades deportivas, políticas y judiciales italianas, viendo lo que estaba ocurriendo, comenzaron a tomar cartas en el asunto y empezaron a salir a la luz pública todas estas prácticas ilícitas, investigaciones aún sin concluir como la de la ELA, que nos ponen a todos los pelos de punta, y sobre todo los nombres y apellidos de todas aquellas personas involucradas en la problemática del dopaje. Incluso con sentencias condenatorias en algunos casos, como ha sido el caso del médico de la Juventus, el doctor Agriccola.
Italia nos ha enseñado el camino de cómo se dopa y de cómo se debe luchar contra el dopaje. Ojalá en España surja un fiscal valiente como Guariniello, que empiece a tirar de la manta y así podamos saber qué sustancias se inyectaban en vena a determinados deportistas antes de comenzar una competición. Que empiecen a estar preocupados todos aquellos que saben que lo hicieron y a pesar de ello siguen desafiando a todos los demás. Nos consta que el actual secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, está totalmente volcado en este tema y que quiere que España desarrolle una ley contra el dopaje que nos ponga a la altura del resto de los países de la UE.




