R. Domínguez: "El arbitraje es la oveja negra del fútbol"
Ya la lió en un duelo de filiales por el ascenso a Segunda.


Ramírez Domínguez dirigirá el clásico del domingo. Tiene toda la presión después de la actuación de Pino Zamorano en el Barça-Betis. El colegiado andaluz habló ayer en Antena 3: "La gente puede no estar de acuerdo con tu labor. Yo lo comparo a cuando un futbolista falla un penalti. Él no quiere fallarlo, pero si ocurre no le van a tirar piedras ni botellas. Al revés. Le animan. Yo creo que el arbitraje es la ovejita negra de la familia del fútbol. Somos unos incomprendidos".
Ramírez Domínguez ya sabe lo que es liarla en un clásico, aunque fuera de filiales. En 1998, Madrid B y Barcelona B se jugaban subir a Segunda en el último encuentro de la fase de ascenso. En el Real militaban, entre otros, el portero Valbuena, Rivera, Cambiasso, Rojas, Valcarce y Mista, y en aquel Barça ya jugaban Puyol, Xavi y Gabri. Ramírez Domínguez tenía 33 años y era colegiado de Segunda (debutó en Primera en un Racing-Deportivo en septiembre de 2000).
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El encuentro se jugó en el Bernabéu y tenía tintes dramáticos. Al Barcelona le bastaba el empate para ascender y el Madrid necesitaba ganar para conseguir el objetivo. El partido empezó a descoserse cuando en el minuto 55, el colegiado mostró la segunda tarjeta a Rodri por un empujón de éste fuera del área. La cartulina fue muy rigurosa y dejó al Madrid con 10 hombres. Rodri había visto la primera amarilla por juego peligroso. La tercera acción polémica que señaló Ramírez domínguez y que provocó las iras de Sanz (que estaba en el palco, junto a Van Gaal y Núñez Jr.) se produjo en el minuto 77. El Barcelona ya se había adelantado en el marcador en el 70 con gol de Luis, pero el trencilla puso la puntilla a su mala actuación al señalar penalti por una entrada de Rojas sobre Xavi. Miguel Ángel lo transformó. Era el definitivo 0-2 que obligó al Madrid a transitar un año más por la difícil Segunda B, categoría de la que aún no ha logrado salir.
El Bernabéu se tornó en un clamor contra Ramírez Domínguez. El palco también se convirtió en un hervidero de pasiones. Lorenzo Sanz lo abandonó enfadadísimo tras la señalización del penalti. Antes de irse, mandó callar a Van Gaal: "Es un maleducado. No ha hecho más que gritar y dar voces durante todo el encuentro y le he dicho: 'Váyase a berrear a su casa'. Estaba harto del árbitro, de Van Gaal y del Barcelona". Onieva también entró al trapo: "La educación se mama en la cuna y Van Gaal no la tiene. El árbitro tuvo la culpa. Salimos de Gracia Redondo y ahora parece que vienen otros". La presión de un Madrid-Barça no es nueva para Ramírez Domínguez.



