El Madrid podría tener cuatro entrenadores en sólo ocho meses


Carlos Queiroz (junio 03-mayo 04): Llegó como técnico de 'librillo moderno' y permitió que Beckham viviera en Londres
Carlos Queiroz llegó al Real Madrid con el único bagaje de haber entrenado a las categorías inferiores de Portugal y a selecciones menores como Emiratos Árabes o Suráfrica. Antes de llegar, estaba a la sombra de Ferguson en el Manchester, donde volvió tras salir escaldado del Madrid. Florentino se deshizo de Del Bosque, al que creía un entrenador de métodos anticuados, para traer a un técnico de librillo moderno, que actualizara las técnicas de entrenamiento y que sacara más rendimiento a los galácticos. Alguien políglota, con corbata y buena imagen en un fútbol tan mediático. La realidad fue bien distinta a lo que Florentino imaginó. La desgracia de Queiroz comenzó en Villarreal. Con 1-0 en el marcador, a falta de cinco minutos para el final, con Portillo en el banquillo, llamó a Núñez. Le preguntó: ¿Has jugado alguna vez de delantero? Núñez marcó el gol del empate, pero fue sólo un espejismo. Queiroz se equivocó al permitir que Becks viviera en Londres o que Ronaldo engordara. Pero su principal error fue empeñar las piernas de sus futbolistas en los dos primeros tercios de temporada. El once titular lo jugaba todo y no había cambios hasta el descuento, incluso con el resultado muy a favor. El resultado fue devastador: dos últimos meses desastrosos.
Camacho (mayo 04-septiembre 04): Sacó el látigo y se dio cuenta de que sus métodos no funcionaban en el Real Madrid
Para solucionar el caos en el que Queiroz había sumido a la plantilla, Florentino pensó en alguien imparable, con casta, conocedor de la casa y avalado por los resultados en anteriores equipos. Los métodos de entrenamiento del técnico de Cieza causaron una pequeña revolución dentro del vestuario. Camacho siguió imparable en lo suyo, pero los jugadores también en quejarse cada vez que se les recriminaba el no acudir a entrenarse para rodar un anuncio, por llegar tarde a los entrenamientos o por no dejarse la piel en los mismos. La fractura entre técnico y jugadores existía desde los primeros partidos de la temporada y, lo que es peor, Camacho no se sentía respaldado por la directiva ni por su presidente. Antes, durante la pretemporada, el Madrid tuvo la oportunidad de fichar a Xabi Alonso y el técnico lo desechó. Él quería a Vieira y terminó recomendando a Woodgate. Consiguió que Morientes y Roberto Carlos se quedaran, y éste último terminó contestándole en una rueda de prensa, en público, a los gritos y a las duras maneras: "Si das un golpe en la mesa corres el riesgo de romperte la mano". El inicio en la Champions fue desastroso: 3-0 en Leverkusen. El equipo no funcionaba en Liga. Camacho dijo adiós en el viaje de vuelta de Montjuïc.
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García Remón (septiembre 04...): afrontó el reto de salvar al equipo, sus resultados son intermitentes y puede caer
Fue deseo expreso (o solución última) de Camacho antes de marcharse. Fue el de Cieza quien propuso a su gran amigo Mariano García Remón como entrenador del Real Madrid. No en vano, había visto el trabajo de la plantilla durante la gira por Asia en su calidad de tercer entrenador y en él vio la continuación de sus métodos. Cuando García Remón llegó al Madrid, entró en el vestuario, miró fijamente a los jugadores y les dijo: "Estamos juntos en esto. Yo no he ganado nada y necesito que me ayudéis". Los futbolistas asumieron con mejor talante su perfil. Como muchos de ellos han afirmado, "es una mezcla entre Vicente del Bosque y Camacho". Los inicios fueron titubeantes, pero consiguió estabilizar a la plantilla, incluso inventando la fórmula del Real Madrid de los cuatro Balones de Oro, con Guti y Zidane como doble pivote. El órdago le salió bien y el Real Madrid levantó un poco el vuelo. Ha conseguido clasificar al equipo para la siguiente ronda de la Champions, no sin mucho esfuerzo, pero en Liga el Madrid no termina de funcionar fuera de casa y ya son trece los puntos que lo separan del Barça. Ha tenido mano dura para rotar y sentar a David Beckham, Roberto Carlos y Ronaldo, pero ahí pudo tirar piedras contra su propio tejado.



