Sanción UEFA al Madrid por los gritos racistas
Se barajó la clausura, pero todo quedará en una fuerte multa

La Comisión de Control y Disciplina de la UEFA impondrá, en su reunión del próximo día 9, una fuerte multa al Real Madrid por los gritos racistas que profirieron varias decenas de Ultrasur contra el jugador del Bayer Roque Junior. Todo hace indicar que ha pasado la amenaza de cierre que se cernía sobre el estadio Bernabéu y que se debía, en buena parte, a la desaforada campaña lanzada por los medios de comunicación ingleses tras este reciente partido de la Champions League y tras el encuentro amistoso que Inglaterra jugó días antes contra España en ese mismo estadio.
Al Real Madrid le van a salvar dos circunstancias. La primera, el buen comportamiento general de su afición en ese partido. La segunda, que el escarmiento ejemplar se lo van a dar a otro equipo, el Lazio: el estadio Olímpico de Roma será clausurado por los gritos racistas que, el pasado día 25, lanzaron los aficionados laziales contra dos jugadores del Partizán, el camerunés Pierre Boye y el nigeriano Ifeanyi Emeghara. Es la cuarta vez que los hinchas radicales del Lazio exhiben su odio racista y la UEFA no lo va a pasar por alto.
La multa al Real Madrid va a servirle al mismo tiempo de advertencia: si el club blanco no está dispuesto a acabar con sus seguidores ultras o, al menos, no los controla de forma férrea, la próxima vez la UEFA no será benevolente y clausurará el Bernabéu sin miramientos.
Las evidencias de que decenas de Ultrasur tuvieron un comportamiento racista en ese partido con el Bayer son demoledoras. Las imagénes captadas por la televisión Sky Sport no ofrecen la más mínima duda. Sin embargo, en la UEFA consideran que no sería demasiado justo cerrar el estadio por culpa de esas varias decenas de descerebrados y, sobre todo, teniendo en cuenta que el comportamiento del resto de los aficionados fue ejemplar, tal y como refleja en su informe el delegado del partido. El propio presidente de la UEFA, Lennart Johansson, estuvo en el palco y pudo comprobar la ausencia de incidentes, salvo los ya relatados que protagonizaron los Ultrasur.
Por otro lado, la UEFA ha vuelto a recordar a los árbitros que dirigen partidos en competiciones europeas que están facultados para detener el juego y, si procede, suspenderlo en el caso de que se produzcan en las gradas actitudes racistas.
Noticias relacionadas
Un sitio especial tras dos años de exilio
Tras el incidente de la portería en 1998, el club tuvo que hacer frente a una multa de 100 millones de las antiguas pesetas. Lorenzo Sanz decidió cambiar la ubicación de los radicales, que se sentaron en la grada conocida como gallinero durante dos temporadas. En la 2001-02 Florentino los devuelve al Fondo Sur, en una zona de 812 asientos acotada por unas mamparas de seguridad, a la que se accede por una puerta que sólo utilizan los ultras.



