Yo digo | Joaquín Maroto

¿Así sale el fútbol de la farmacia?

Joaquín Maroto
Redacción de AS
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Todo comenzó el 26 de julio de 1998. Zdenek Zeman, entonces en el Roma, dijo en el semanario L´Espresso y en el diario Il Messaggero que "el fútbol debe salir de la farmacia". Esa declaración, que apoyó en la extrañeza que le causó la explosión física de dos jugadores de la Juventus, Alessandro del Piero y Gianluca Vialli, que en poco tiempo pasaron del estado sólido (fribrosos) al gaseoso (hinchados), desató una gran polémica en Italia. Marcelo Lippi, entrenador de esa Juve campeona de Europa e Intercontinental, se revolvió y pidió la inhabilitación de su colega. El Comité Olímpico miró para otro lado, pero no Raffaelle Guariniello, fiscal jefe de Turín, precisamente la ciudad de su competencia, esa por la que no pasa el Giro...

Ahora Guariniello ha salido victorioso sólo a medias. Los tribunales han condenado a Riccardo Agricola, pero no a Antonio Giraudo. Castigan al médico una vez probado que suministró un cóctel de productos prohibidos a los jugadores, pero no a la Juve, y por eso exculpan a su consejero delegado. Contra el hombre, pero no contra la institución. El rey Salomón parece un aprendiz y el magistrado-juez Giuseppe Casalbore (que durante el proceso escuchó hablar de EPO, Esafosfina, Creatina... y treinta y dos mejunjes más), su maestro.

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