Primera | Barcelona - Real Madrid

El peor verano de Florentino

Los errores en la política de fichajes (y ventas) pasan ahora factura

<b>EN LAS ROZAS. </b>Florentino fue a ver el partido del Real Madrid B y luego tuvo una conversación con Mariano García Remón.
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El pasado 12 de agosto, un día después de jugar en Cracovia contra el Wisla (0-2), el Real Madrid anunció la contratación por doce millones de euros de Michael Owen, Balón de Oro en 2001. Horas antes se habían roto las negociaciones por Patrick Vieira. Las exigencias del Arsenal, siempre cambiantes, y la indecisión del internacional francés, presionado por su mujer para seguir en Londres, frustraron una operación que rondaba los 33 millones de euros. Ese mismo día, Florentino Pérez dio vía libre al fichaje de Etoo por el Barcelona, cifrado en 24 millones de euros (mitad para el Madrid y mitad para el Mallorca). Owen salía gratis, dijeron algunos. Pero no lo fue.

Tres meses después la situación es la que sigue: Owen dispone de pocos minutos (porque no caben más delanteros), y son exactamente los que hubieran correspondido a Morientes, que no fue traspasado en su momento y ahora se siente marginado; el Madrid sigue sin un centrocampista (puro o impuro) y el Barcelona cuenta, en cambio, con el máximo goleador de la Liga (diez tantos).

Pero el verano horribilis comenzó en junio. Antes de la Eurocopa, Carvalho fue ofrecido al Madrid por diez millones de euros, pero hubo dudas. Poco después, al comprobar su rendimiento en dicho torneo, el propio Florentino se entrevistó en Portugal con el presidente del Oporto, quien visto el precio que se pagó por Samuel (25 millones) decidió multiplicar el de su jugador. El central fue traspasado finalmente al Chelsea por 20 millones. Algo semejante ocurrió con el griego Seitaridis, descartado en primera instancia por tres millones, y luego, cuando interesó, ya atado por el Oporto. Sin el central favorito y sin recambio para el lateral derecho, se barajó la opción de Cannavaro (seis millones), pero se desestimó por un problema de rodilla que no acusa ahora en la Juve. El elegido fue otro de los defensas en la lista de Camacho (no se sabe en qué puesto): Jonathan Woodgate, 20 millones. Su historia es conocida.

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El caso de Xabi Alonso es diferente. Estaba apalabrado antes de la Eurocopa y fue descartado por Camacho, que lo veía como un creador y no como un recuperador ("para eso tengo a Guti", dijo). Aunque el técnico aseguró recientemente en El Larguero que también fueron a por Emerson, desde el club siempre se negó tal interés.

Se puede argumentar que el proceso electoral (del 11 de junio al 11 de julio) provocó un parón en los fichajes. Pero no es del todo cierto: Camacho y Samuel fueron contratados antes. Luego, la Eurocopa no hizo sino encarecer los precios. Si es responsablidad del club el dinero invertido y lanzarse al mercado sin dirección deportiva alguna (Valdano había dimitido), la culpa de Camacho (enorme) es no haber renovado una plantilla evidentemente vieja en el momento en que el presidente no le hubiera negado casi nada. Ahora toca el crudo invierno.

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