Primera | Real Madrid

El genio que vio tarjeta por regatear en exceso

Cuando le vio jugar, Pelé le dijo: Me recuerdas a mí. Con el tiempo le han comparado también con Garrincha por sus prodigiosos regates, esos que acabaron por desesperar a un árbitro, que le amonestó por provocar a los rivales. Un futbolista distinto, de los que hacen hablar a la pelota.

<b>ÍDOLO Y COMPAÑERO. </b>Robinho (izquierda), junto a Ronaldo y su ex compañero en el Santos Diego en una concentración con la selección brasileña.
Julio Maldonado
Importado de Hercules
Actualizado a

Pelé le vio en un entrenamiento cuando tenía 15 años y le dijo: Me recuerdas a mí. Verte jugar casi me hace llorar. Desde entonces y hasta ahora, con 20 años, Robinho ha sido comparado a los más grandes del fútbol. Cuando asombró con una triple bicicleta a Rogerio en una final contra el Corinthians la comparación fue con Garrincha. Quizá tantos elogios le hicieron pasar una pequeña crisis personal que fue responsable, en gran parte, de la debacle brasileña en el Preolímpico, pero de la que ya está completamente restablecido. De hecho, esta temporada ha logrado 21 goles y ha vuelto a ser el jugador deslumbrante que solía. Recientemente marcó dos goles en la goleada (5-0) del Santos al Fluminense.

Robson de Souza, Robinho, nació en Sao Vicente, una población muy pobre de las afueras de Sao Paulo. Allí vivía junto a su madre y su padre, que trabajaba en el mantenimiento de las alcantarillas de la ciudad, y allí creció alimentándose casi exclusivamente de arroz y huevos. Él mismo asegura que no hizo una comida de dos platos hasta que llegó con 16 años a la residencia del Santos. Esa, seguramente, es la razón de su aspecto físico (1,72 y 60 kilos), marcado por una extrema delgadez y unas finas piernas como palillos que recordaron en su debut con el Santos al primer Zico. Otra comparación con un mito.

En el parque de Bitarú comenzó a dejar las primeras muestras de su genio. Y desde muy pronto su regate causó sensación en el país de los regates. Se vio que era un futbolista distinto, desequilibrante, ágil, de los que hacen hablar a la pelota. Y, por si el talento no fuera suficiente, a pesar de su juventud, ha demostrado una gran regularidad en su juego, siempre afiladísimo. Su aparente fragilidad no ha impedido que entre sus muchos apodos esté el de Diablo Negro.

Todos los técnicos que se han acercado a verle han quedado impresionados y el Santos ya ha rechazado varias ofertas de equipos importantes, aunque ninguno era el Real Madrid.

Técnicamente, Robinho no es un goleador puro, pero es excelente por la derecha, aunque también sabe moverse con peligro por la izquierda y además puede jugar también como segundo punta. Como único requisito, necesita el balón al pie.

Quizá su mayor logro deportivo fue el Campeonato que logró con el Santos en 2002 y en el que también colaboró, y mucho, su compañero Diego, desde esta temporada jugador del Oporto.

Sin embargo, Robinho puede presumir de algo que no ha logrado ningún futbolista en el mundo. Consciente de que la habilidad del chico le iba a suponer mucho trabajo por la infinidad de faltas que le hacen, en 2003 el árbitro Anselmo da Costa se dirigió a él al inicio del partido entre el Santos y el Inter de Limeira y le dijo con tono amenazante: Ándate con cuidado, porque como te excedas con los gambeteos te mando a la mierda. El Peixe (el pez, que es como se conoce al Santos en Brasil) venció por 5-1 en una exhibición de la pareja Robinho-Diego y el delantero vio una tarjeta por provocar a los rivales con sus excesivos regates, según reflejó el acta.

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El Santos elevó una protesta ante la CBF y Robinho fue llamado a declarar ante la Comisión Disciplinar. La anécdota es que el futbolista acudió en pantalón corto a los tribunales y tuvo que pedir unos prestados.

Un tipo feliz. Personalmente, Robinho es un futbolista extrovertido, divertido, bromista y descarado. En el partido en el que el Santos se jugaba el título decidió tirar un penalti a pesar de que lo tenía prohibido por Leao, su entrenador. Representa todo lo que los brasileños adoran: talento puro, regate, habilidad y diversión. Y es cierto que su forma de hipnotizar al rival con el balón en los pies recuerda al Garrincha de Suecia 58.

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