Menor efectividad y posesión en las segundas partes
El rival acaba imponiéndose


La apuesta de García Remón (el Madrid de los cuatro Balones de Oro) ha posibilitado que ante el Dinamo la grada del Bernabéu viera 32 ocasiones de gol y ante el Valencia 39. Sin embargo, su equipo, al igual que sucedía casi siempre con el River de La Máquina, el de Los Caballeros de la Angustia, no ha pasado del 1-0 en ninguno de los dos encuentros. Juego de salón y una preocupante falta de eficacia seguido por el desmoronamiento colectivo por el cansancio de sus violinistas, más técnicos que físicos en su juego.
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Tanto es así, que en la misma progresión que aumenta el número de ocasiones del Madrid en la primera parte con respecto a la segunda, los incrementa el equipo rival en la segunda mitad con respecto a la primera. Toca disfrutar, pero también sufrir.
En el encuentro del Valencia, el equipo de Claudio Ranieri tuvo, paradójicamente, más balón que el Madrid en la primera mitad (un 52 por ciento frente a un 48). Pero además, en la segunda incrementó el tiempo que tuvo el esférico en su poder hasta el 56 por ciento. Igual sucedió con el Dinamo. Los ucranios aumentaron un 10 por ciento su tiempo de posesión en la segunda mitad con respecto a la primera (del 45 al 55 por ciento). Los ucranios sólo crearon 7 ocasiones de gol en la primera parte, y subieron a 11 en la segunda. Lo mismo sucedió con el Valencia, que llegó con claridad 9 veces en la primera mitad y 11 en los segundos 45 minutos.



