Owen y Morientes piden sitio en el once galáctico
Se reivindican con grandes actuaciones con sus selecciones


Tras las vorágine de goles y puntos que servirán para tener más cerca la clasificación para el Mundial de 2006, llega el momento de hacer balance de los madridistas. Son Owen y Morientes, quienes, utilizando la terminología Camacho, han dado un par de buenos golpes en la puerta. Sin embargo, y ciñéndonos a la delantera blanca, Ronaldo y Raúl no les van a la zaga. Brillaron menos, y aun así, ambos marcaron (el siete ante Escocia de penalti y Ronie a Bolivia en menos de un minuto). Florentino lo ha conseguido: tiene a cuatro delanteros en plantilla de primerísimo nivel. Ahora será Camacho el encargado de administrar los esfuerzos.
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Desde abajo. La competencia en la punta del ataque blanco es tal, que cualquier opotunidad de brillar se convierte en una necesidad. Morientes y Owen parten en la segunda línea de parrilla. El inglés no pudo marcar ni ante Austria ni ante Polonia. Jugó los noventa minutos de ambos encuentros y fue uno de los hombres más activos de los Pross. Falló varias ocasiones claras, pero estas partieron, en todos los casos, de sus movimientos inteligentes sobre el campo. Tanto es así, que el más que cuestionado Eriksson capeó el chaparrón con esta machada: Owen es intocable en mi equipo. El jugador, por su parte, se excusó de su mala puntería: Ahora mi fútbol no es sólo marcar.
Morientes disputó los 45 minutos en cada uno de los dos partidos internacionales. En el valedero para la clasificación fue el hombre que llevó más peligro al área rival. Inició la jugada del gol de Vicente y dio otros dos tantos que estaban cantados, regateó hasta partir la cintura de más de un bosnio y disparó con acierto. De crack.



