Fórmula FP: ¡Florentino Presidente!
Votó a las 9:25 y luego pasó todo el día entre los socios


Vinieron desde los Pirineos, Cataluña, Levante, Valle del Jerte (Cáceres), Astorga, Benavente, Asturias, Orense, Granada, Sevilla, Jaén, Valladolid, La Mancha... La llamada a las urnas de Florentino, solicitando a su pueblo que se olvidase del voto por correo, surtió un efecto espectacular que le hizo vivir al reelegido mandatario una jornada memorable. De hecho, en su sede electoral decenas de socios jaleaban entre bromas el nuevo eslogan de este país: Primero fue la fórmula ZP, por Zapatero, y ahora la fórmula FP, Florentino Presidente.
El vencedor vivió con pasión, algo inusual en él, su día más largo. Se levantó a las 7:30, leyó los periódicos, despachó los últimos detalles de su comparecencia y a las 9:20 ya estaba en el Raimundo Saporta acompañado por su esposa, Pitina, vestida como merecía la ocasión. Blanca y radiante va la novia... Florentino, hombre católico y de tradiciones fijas, se aferró a aquello de A quien madruga Dios le ayuda. Y así fue. Golpeó primero, depositó su voto en la mesa número 3 (9:25 horas) y sacó su carnet con el número 3.998 y su DNI. ¡Caramba, pero si no he cogido la papeleta!. Parecía el niño de la cartera cuando se olvida los donuts al llegar al cole. Pero a su lado estaba Luis Gómez Montejano, directivo amigo y fiel, que le dejó su papeleta. Tranquilo, presi, que no te he traicionado. Es la de tu candidatura. Dio la mano al jefe de mesa, José Luis Ramos, presidente de la Peña Alvarado, y se marchó a la improvisada sala de prensa de ese Pabellón mágico, vetusto y difunto (lo demolerán en pocos días) para hacer de Rappel, sin disimular sus nervios: Muy buenas, gracias por estar tan temprano. Estoy convencido de que hoy seremos un ejemplo para el mundo entero. Clavado, Florentino. Niquelado.
Después se marchó a su sede y durante ocho horas se dio un baño de masas con los socios. Casi dos centenares llegaron desde Cataluña, ataviados con camisetas que reivindicaban a su galáctico de los despachos. Renunció a comer fuera para estar con un grupo reducido de amigos. Las encuestas le daban vencedor por goleada (Presi, has ganado por 5-0). A las cinco se fue a casa, se duchó y se cambió de camisa. Traje azul, como siempre. Regresó, se entregó a su gente y escuchó entusiasmado la frase de sus sueños: ¡Florentino, Presidente!.
Llegada
A las nueve y veinte de la mañana Florentino se presentó junto a Pitina en el Raimundo Saporta para votar. Se adelantó en 85 minutos a Lorenzo Sanz y en más de dos horas a Arturo Baldasano. El orden de aparición fue el orden después en el recuento de votos. Sintomático.
El primero
Fue el primer candidato en ejercer su derecho al voto y ello le permitió vivir la jornada con otra perspectiva. Tuvo tiempo para hablar más con los socios y analizar con tranquilidad el transcurso de la mañana. A esa temprana hora ya había cientos de socios votando en el Saporta. Un éxito de participación.
Aclamado
Nada más salir del Saporta, Florentino se vio obligado a efectuar numerosas paradas para atender a las peticiones de autógrafos que recibía de los miles de socios que se dieron cita para ejercer su derecho al voto. Florentino notó por las palabras de aliento que tenía ganadas las elecciones.
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Felicitado
Al mediodía ya se conocía que Florentino arrasaba en las encuestas y que ganaría seguro las elecciones, con una diferencia de escándalo. Los peñistas de Cataluña fueron los primeros en felicitarle por su triunfo.



