En Portugal creen que la sanción a Joao Pinto no será muy severa
El secretario de Estado de Deporte y Juventud se basa en que "la sanción no fuese dictada durante el Mundial y vaya a ser aprobada en Zurich".

El secretario de Estado portugués de Juventud y Deporte, Herminio Loureiro, ha opinado que el castigo de la FIFA a Joao Pinto por lo sucedido en el partido del Mundial frente a Corea, "no debe ser tan severo y duro" como si hubiese sido impuesto durante el campeonato de Corea y Japón.
"El hecho de que la sanción disciplinaria de la FIFA (a Joao Pinto) no fuese dictada durante el Mundial y vaya a ser aprobada en Zurich, puede indicar que el castigo no será tan severo o duro", ha opinado Loureiro ante los micrófonos de la emisora de radio TSF.
El dirigente del deporte portugués ha recordado los problemas de comportamiento de los jugadores lusos en la final del Campeonato Europeo de 2000 contra Francia, que se tradujeron en las suspensiones de Abel Xavier, Nuno Gomes y Paulo Bento.
"Hay que saber perder"
A su juicio, "hay que saber perder" y se necesita "que surja una nueva cultura deportiva", en alusión a las reiteradas indisciplinas protagonizadas por miembros de la selección nacional portuguesa, el último de ellos el protagonizado por Joao Pinto, jugador del Sporting de Lisboa.
En cuanto al Europeo de 2004, que tiene que organizar su país, Herminio Loureiro consideró que "Portugal tiene que ganar la batalla de la organización" y hacer realidad "el mejor Europeo de la historia".
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Joao Pinto fue expulsado por el árbitro argentino Angel Sánchez durante el partido que le enfrentó a Corea del Sur en la primera fase del Mundial, y el colegiado acusó al delantero luso de propinarle un puñetazo a la altura de las costillas, que éste niega categóricamente.
La expulsión del jugador se considera una de las razones de que Portugal cayese eliminado en los albores de un Mundial en el que contaba entre los favoritos, y tras lo sucedido en éste y otros partidos frente a la selección coreana se alzaron voces que clamaban por el favoritismo de los colegiados hacia los anfitriones.



