El Madrid se dio un gustazo histórico
Los diecinueve años sin ganar en Liga en el Camp Nou, los cuatro goles enviados al limbo por Míster Leafe tantos años ha, la frustración de la final de Copa ante el Depor, la Liga que se le complica, con el Valencia como una moto... Todo eso parece menor ya, a la luz del resultado conseguido anoche por el Madrid, que metió un pie y medio en Glasgow. Y, a decir verdad, con poco esfuerzo. O con poco esfuerzo aparente. Se metió atrás, esperó, se respaldó en la seguridad de César en los malos momentos y según fue avanzando el partido metió sus contraataques. Y sus goles.
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No fue heroico, desde luego. No es la imagen que el madridista espera de su equipo, y menos desde que está Del Bosque, que gusta de volcar a los suyos al ataque, porque esa es la vocación de sus jugadores, a los que concede generalmente libertad. Habrá que disculparlo por lo cargada que va esta temporada, en la que el Madrid se ha impuesto el sobreesfuerzo de la Copa, en la que sigue en liza en la Liga y mantiene la mira en Glasgow. Y, encima, el virus FIFA. Mucha leña para gente como Hierro, arropado ayer en una defensa de cinco. O para Zidane, que juega al ralentí.
Enfrente, hubo algo de bello y heroico en la insistencia del Barça. Sin lucidez pero con voluntad. Con la decisión de vender cara la piel. Al ataque, al ataque, al ataque. Acabó defendiendo con dos, expuesto a contraataques claros, que en la segunda parte le llovían al ritmo de uno cada cinco minutos, y que sólo la fatiga madridista, esa fatiga acumulada a lo largo de tantos partidos, impidió que rindieran una goleada. Rindieron dos goles. Suficiente para que el Madrid se dé un gustazo histórico y vea ya el 15 de mayo, día de San Isidro, como el gran día, por fin, del Centenario.




