Yo digo Alfredo Relaño

Diez de Abril: Día Mundial del Tuya-Mía

Alfredo Relaño
Importado de Hercules
Actualizado a

La fecha de ayer deberá ser registrada para la posteridad como la del día Mundial del Tuya-Mía. O sea, del fútbol bien hecho, construido sobre la complicidad de talentos, el toque, la paciencia, la búsqueda inteligente, por este lado, no, probemos por el otro, volvamos a empezar. Del fútbol consciente, en el que cabe el arrebato, pero en el que lo principal es la concentración, la atención, la técnica, la fe en el talento propio y en el del compañero. Ese tipo de fútbol que ofendió a los bárbaros bávaros en Múnich, y que aún más les ofendió anoche, porque les eliminó.

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La gran historia del Madrid está fabricada con muchos trances heroicos, solemos repetir. Y es verdad. El Madrid tiró de la heroica cuando el fútbol no le alcanzó. Son trances que se recuerdan por emocionantes, pero también por excepcionales. Lo más frecuente en los años grandes (y en los menos grandes) fue el fútbol bien hecho. Kopa, Rial, Di Stéfano, Puskas y Gento no tiraban muros a cabezazos. Elaboraban, distraían, ingeniaban, engañaban. Metían balones por el ojo de una aguja y fabricaban victorias de una belleza sin igual. Esa es la verdadera leyenda.

Y cuando no llegó con eso, apareció el rapto heroico, que también existe, y pone un plus. Pero anoche ni fue preciso. Afortunadamente. O desgraciadamente, que eso va en gustos. Para mí, afortunadamente, porque este Bayern romo, borde y arrogante merecía que se le ganara de la manera que más le ofende: moviéndole la pelota por abajo, obligándole a buscar sombras, poniéndole en evidencia. No hay nada que más le avasalle que eso que hizo el Madrid en la primera parte de Múnich y anoche durante todo el partido. El fútbol bien hecho. Adiós, Bayern. Hola, Barça.

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