Tristán: lo tuyo es esto, no lo otro
Tres obras de arte para redimir un pecado. Tres golazos que mantienen al Depor en carrera y le restauran la fe en sí mismo en vísperas de su complicadísimo viaje a Old Trafford. Tres imágenes bellas que borran de nuestra memoria el increíble tantarantán que el bueno de Diego le sacudió a Beckham. ¿Qué se le cruzó por la cabeza? He conocido casos de delanteros que, hartos de recibir patadas y más patadas, pierden el sentido y se desahogan en el momento y lugar más inoportuno. Ese fue quizá el caso. Pero Tristán ha sabido excusarse, de palabra y de obra.
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Y se pone en cabeza de nuestros goleadores, aunque tiene un gol bailado (para algunos es autogol de Unzué, porque lo suyo era más un centro que un tiro, pero el árbitro se lo anotó a él). Y al lado tiene a Morientes, con quien disputa el puesto en la Selección. Y bastante cerca, a Raúl, otro que estará en Corea. Van quedando lejos los años en los que la tabla de goleadores la copaban por arriba los extranjeros. El fútbol español produce ahora goles y esa es la mejor noticia para Camacho. Con goles los duelos son menos. Aún no hay equipo, pero hay goleadores.
Con eso anda sobreviviendo, mal que bien, el Barça, que se resiste a entregar la cuchara en esta temporada. No tiene equipo ni nada que se le parezca, pero con los goles de Kluivert (dieciséis en esta Liga), los de Saviola (trece con los de anoche, y eso que ha jugado sólo a ratos) y los siete que entre lesión y lesión ha conseguido meter Rivaldo, el Barça no termina de hundirse. Sigue agarrado al tablón de la Champions. Los goles maquillan el mal funcionamiento. Los goleadores hacen que un equipo aparente lo que no es. Y España los tiene. Es una estupenda noticia.




