Pino, el peor del mundo

No sólo del Centenario del Real Madrid vive el fútbol español. El suplemento Babelia de El País nos recordaba ayer que en estos días también se cumplen los 100 años de vida de Peter Pan, el niño que se negó a crecer y que fue imaginado e inmortalizado por James Matthew Barrie. P.P. vivía en el país de Nuncajamás, siempre rodeado de niebla y de ruta desconocida para acceder a su dominios.
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En Nuncajamás habitaban seres despreciables como el capitán Garfio y los piratas que le secundaban en sus fechorías, y su única amargura era tener que compartir territorio con los niños perdidos, las hadas salvadoras y ese niño adolescente que siempre conseguía sacar los colores a los defensores del mal. Pues en esa parte abrupta, zafia y negativa de Nuncajamás aparecían siempre tipos como el tal Pino Zamorano. Posiblemente, el peor árbitro del mundo. La lió el día del Real Madrid-Betis y la lió anoche en el Sánchez Pizjuán.
Consiguió desquiciar a la afición sevillista en la primera parte por su falta de criterio en las faltas pero, lo que es peor, su mala conciencia le hizo reincidir en su noche maldita del Bernabéu. Lo del segundo tiempo fue muy grave. Es difícil comprender cómo un árbitro, que en realidad es un juez que debe impartir justicia, deja en libertad incondicional a cuatro reos como Víctor Salas, Notario, Fredi y Juanmi, que se ganaron la tarjeta roja a pulso. Con el reglamento en la mano, es incomprensible que acabaran indemnes el partido. Por cierto, el Madrid ganó en Sevilla tres puntos de oro gracias a César. Así de claro. La parada del último minuto, sublime. Al César lo que es de César.



