Niño prodigio
Fernando Torres, con dos obras de arte, Diego Alonso y Correa firmaron la victoria atlética ante un Levante peleón.

No varió su mala imagen, pero dos golazos del Niño, Correa y Diego Alonso dieron la victoria al Atlético, ante un Levante que se mereció más, por su enorme trabajo y pelea. Es la diferencia de los grandes con los pequeños. Las pocas ocasiones que suelen tener las aprovechan al límite.
El Atlético demostró en el primer tiempo que está en una profunda crisis. El espionaje de Cantarero funcionó y el Levante le planteó un partido a la contra y de máxima presión que ahogó el bloque ofensivo que sacó Luis desde el inicio. Salvo los compases iniciales, con dos tiros de Carreras y Movilla, eran los levantinos los que dominaban el ritmo del encuentro. Lima y Alberto eran los dueños de la parcela central, Kaiku y su movilidad volvía loca a la defensa rojiblanca y Ettien en la banda derecha se aprovechaba de las deficiencias de Carreras. El partido era malo de solemnidad y el líder nunca daba muestras de autoridad. La sorpresa se podía producir en cualquier momento ante el atasco que tenían los atléticos en su juego.
La chispa la tuvo que poner el malísimo colegiado Pérez Izquierdo. Se inventó el penalti de García Calvo a Ettien que no desaprovechaba Lima. Parecía que los de Luis iban a volver a tropezar con un conjunto de la zona baja de la clasificación. Jon Ander no tenía mayores peligros, hasta que surgió la figura de Fernando Torres, el único que parece que tiene las ideas claras en el Atlético, y de un pase perdido que le daba Aguilera sacó petroleo y metió un auténtico golazo. Luego Luis era expulsado por un contencioso particular con el cuarto árbitro y faltaba el cambio sorpresa de un desangelado Movilla por Luque, que se iba a la banda izquierda y dejaba a Dani como el eje más avanzado de los cuatro centrocampistas que utilizaba el Atlético. El Levante sintió la igualada, cuando estaba saboreando el descanso.
Golazos. En el segundo tiempo, los goles maquillaron el mal partido del Atlético. Correa, Diego Alonso y nuevamente la Joya Torres volvían a enseñar que son demoledores en los metros finales. El Levante se dejó la piel e, incluso, Gorka García tuvo en sus botas el tercer tanto. Sin embargo, el fútbol es de listos y la calidad marca las diferencia.
No hubo mayores arabescos durante el encuentro. Lo físico dominaba a cualquier intento de dar cierto criterio al balón. El Atlético no ataba el partido en el centro del campo y el Levante con Ettien y Kaiku como puntas de lanza solían dejar fuera de sitio a los laterales atléticos que son una de las parcelas más flojas del equipo. Cuando parecía que el empate iba a ser el resultado final. Diego Alonso y don Fernando firmaron la rubrica de tres puntos de oro que sirven para que el líder aumente sus diferencias con los perseguidores y ya esté a trece puntos del Racing, que es el cuarto clasificado.
Una victoria que hay que valorarla desde el punto de vista moral. El Atlético toma aire y sobre todo se demuestra a sí mismo y a sus aficionados que son prácticamente insuperables para el ascenso y que en los metros finales tienen dinamita en las botas. No se puede olvidar a Fernando Torres. Es un auténtico lujo, un fuera de serie, un crack que a base de golpes se ha curtido, que ha alcanzado la mayoría de edad y que va a formar el taco el año que viene en Primera.
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