Pilas agotadas
El Atlético ganó al Racing, que jugó una hora con 10, gracias a los goles de Torres y Luque y acaba el año líder pero sufriendo mucho.

Un churro permitirá al Atlético tener tranquilidad el fin de año y proclamarse campeón de invierno hoy si el Xerez no gana al Recreativo. Fernando Torres supo conseguir un gol polémico (la pelota sí entró) cuando su equipo estaba con una empanada importante y parecía que había adelantado las vacaciones. El Racing se lo puso complicado y si no llega a sacar una dureza absurda y a pegar patadas a todos, podía haber conseguido un mejor resultado.
Al Atlético le han cogido el punto sus rivales. El Racing copió de salida los modelos del Oviedo y el Extremadura y ahogó a los rojiblancos en el centro del campo. Movilla y Stankovic fueron tapados por Mateo y César, la presión de Bodipo y Regueiro no dejaba la defensa atlética sacar el balón con tranquilidad, el partido se convirtió en una lucha espesa y trabada en la medular, sin brillantez y con los dos porteros de vacaciones. El líder se mantenía rígido en su planteamiento, y solamente salía del letargo cuando Fernando Torres, que tenía muchas ganas, se desenganchaba de la delantera y retrasaba su posición para intentar abrir huecos.
Dentro de un aburrimiento generalizado y dando el Racing mayor sensación de unión en sus líneas, de repente Bodipo sacó el hacha de guerra y empezó a repartir de manera absurda. La consecuencia fue que su compañero Ismael se pasó tres pueblos y en un entradón criminal a Aguilera vio la tarjeta roja a la media hora de juego. Al árbitro Ayra Gámez, que se estrenaba en Madrid, le venía grande el partido con la guerra subterránea que se estaba desarrollando. El gran beneficiado fue Bodipo, que se había merecido la segunda amarilla por méritos propios. Salvo dos disparos lejanos de Aguilera y Stankovic las áreas apenas se pisaron, un choque de centrocuentismo.
Pesadilla. Pese a la ventaja numérica, el Atlético siguió sin enterarse de la fiesta en el segundo tiempo. Incluso las dos mejores ocasiones de peligro fueron de Regueiro y Mora, que asustaron al Vicente Calderón. Los de Luis daban una impresión penosa. Salvo las arremetidas de Aguilera por la derecha, ni Diego Alonso ni Fernando Torres tenían pelotas en condiciones. En el segundo tiempo, las cosas parecía que iban a peor para los atléticos. El Racing se iba encerrando sobre su portería ya que era consciente que el Atlético no le inquietaba. Daban por bueno el puntito y si luego surgía un regalo les tocaría el gordo.
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Al final llegó el tanto salvador de la única manera posible en un choque tan trabado y de ausencia de talento. Follón ante Lemmens y Fernando Torres agarra un zapatazo que se estrella en el larguero y entra. Inquietud hasta que el juez de línea se va al centro del campo y el árbitro concede el gol que es recibido por los rojiblancos como un auténtico regalo de Reyes, ya que parecía imposible que rompiera su atonía ofensiva.
Al Racing se le estropeo su táctica defensiva, y cuando se fue a por el empate vinieron los mejores momentos atléticos con varias claras ocasiones de Diego Alonso, Aguilera, Dani y un chutazo de Luque al larguero, que en el minuto final establecía el segundo tanto. Una victoria agónica para un equipo que necesita urgentemente las vacaciones para aclarar sus ideas. Han acabado con las pilas agotadas y necesitan recuperar sus señas de identidad, ya que la gente le está perdiendo el respeto en las últimas citas. Setién debe reprender a sus futbolistas por su dureza. El Calderón se tomará las uvas pensando en Primera.




