¡Hasta siempre, Jefe!
Juan José Castillo, maestro de periodistas, falleció ayer a los 80 años.

Excepcionalmente, pues así es el momento, la información de esta última página de AS se escribe con un solo corazón y se firma a seis manos, las de quienes tuvimos la suerte y el honor de ser discípulos de Juan José Castillo, El Jefe, el maestro de periodistas que falleció ayer en Barcelona a los 80 años de edad y que será enterrado mañana (9:30, en la parroquia San Odón).
Pedagogo, polivalente, vital, entregado al periodismo en cuerpo y alma, hizo de El Mundo Deportivo de los 70, y hasta su jubilación, hace 14 años, el periódico polideportivo por excelencia y una referencia obligada en el día a día del deporte español y mundial. Porque Castillo fue eso: un deportista, un español de pies a cabeza y un señor del mundo.
Su popularidad alcanzó nivel nacional entre los 70 y los 90, con sus inolvidables transmisiones en Televisión Española. Castillo será por siempre el hombre del "¡entró, entró!", la voz que popularizó el tenis, que no se perdió una cita olímpica y que vibró con los acontecimientos en los que había un deportista español. Porque Castillo se conmovía igual con un putt de Ballesteros, un drive de Santana o un goal de Kubala, aunque el apogeo de su vibración profesional se produjo narrando la primera medalla de oro olímpica del deporte español, conquistada por Paquito Fernández Ochoa en Sapporo-72.
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Ejerció de aragonés, fue un enamorado de Barcelona y un hombre que hizo de la amistad un culto. Recibió el Collar Olímpico y la Medalla de Oro al Trabajo, distinción que generó una de sus últimas anécdotas. El entonces ministro de Trabajo, Manuel Pimentel, le entregó la medalla y Castillo se la agradeció casi rechazándola: "Es que trabajar no ha sido un esfuerzo para mí, sino un placer; no lo considero ningún mérito".
Siempre lo recordaremos de madrugada, con su cigarrillo, su máquina de escribir y su radio de mesa. Descanse en paz Juan José Castillo y reciban su esposa María Luisa y sus hijos María José, Marta y Juanjo, el abrazo de AS en este momento en el que Castillo entró, entró, en la Gloria.



