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El segundo lago más grande de Bolivia es ahora un desierto

Los expertos apuntan a que el lago Poopó, que se llenaba cada 50 años, ya no volverá a recibir agua debido al cambio climático que afecta a la zona.

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El segundo lago más grande de Bolivia es ahora un desierto
CLAUDIA MORALES

El Poopó es el segundo lago más grande de Bolivia después del Titicaca. Situado en el departamento de Oruro, hace no mucho tiempo era una fuente de alimentos para los habitantes de la zona, que pescaban en sus aguas y cultivaban en sus orillas.

Con un clima cada vez más árido y seco en esta zona de Los Andes, lo que antes era un lago, ahora es un desierto. Los expertos creen que esta situación puede ser irreversible, y que el lago ya no volverá a llenarse de agua.

Se trata un lago poco profundo “tradicionalmente ha refluido y fluido”, asegura Jorge Molina investigador de la Universidad Mayor de San Andrés, para ‘Reuters’. El científico apunta a que el aumento de la temperatura media global está afectando mucho más en esta zona, por lo que la evaporación está siendo mucho mayor. Al ser de poca profundidad, esta evaporación del agua afecta mucho más al lago, por lo que ve complicado que vuelva a tener agua.

Una recuperación cada vez menos probable

El lago ha sido víctima durante años de la desviación de sus aguas para satisfacer las necesidades de riego de la región, y según los expertos, es cada vez menos probable su recuperación. "Cada año que pasa la situación empeora", se lamenta Jorge Molina. Las familias indígenas que se asentaron a orillas del lago, aprovechando los recursos que este le brindaba, se están viendo obligadas a trasladarse a otros lugares.

El experto también apunta a que este ya no es un espacio funcional. “Un lago que se seca con demasiada frecuencia ya deja de ser funcional para la fauna, la flora y la biodiversidad”, explica Molina. Habitantes de la zona, también en declaraciones para ‘Reuters’, ven complicado que se vuelva a llenar el lago. “Con esto del cambio climático y la contaminación me parece que el tiempo ya no se puede predecir”, aseguran los lugareños.