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Declaración de la Renta 2020-21: ¿qué diferencias hay entre usufructuario y arrendatario?

El contribuyente deberá ratificar su domicilio fiscal y dispone de cuatro opciones para elegir la que más se ajuste a su situación.

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Declaración de la Renta 2020-21: ¿qué diferencias hay entre usufructuario y arrendatario?

La campaña de la Renta 2020-21 dio el pistoletazo de salida el pasado 7 de abril y se prolongará hasta el próximo 30 de junio. Como es habitual, los contribuyentes deben rendirle cuentas a Hacienda, aunque es posible que surjan numerosas dudas a lo largo del proceso. 

Antes de comenzar a hacer la declaración, es necesario ratificar el domicilio fiscal. En ese caso, la Agencia Tributaria ofrece varias opciones (propietario, usufructuario, arrendatario u otras situaciones) y el usuario deberá elegir aquella que se ajuste a su situación.

Aunque suele estar bastante clara esta selección, existen algunas diferencias entre ellas:

Usufructuario

Es aquella persona que disfruta de un bien mueble o inmueble, de forma temporal o vitalicia, pero no puede transmitirlo porque no tiene ningún tipo de propiedad sobre el mismo. Este supuesto suele ser habitual cuando uno de los miembros del matrimonio fallece y deja el uso y disfrute de la pertenencia a la otra persona. 

Los verdaderos propietarios serán los herederos, pero es el otro individuo quien realmente hace uso del bien mueble o inmueble. Solamente deberán indicarlo en la Renta aquellas personas usufructuarias, independientemente de si el inmueble está vacío o alquilado y así la obligación fiscal asociada no recae sobre el nudo propietario. 

En este caso, serán los propietarios o arrendadores quienes tendrán que declarar los bienes como rendimientos de capital inmobiliario o si se trata de una actividad económica.

Arrendatario

Por su parte, los arrendatarios son los inquilinos que han establecido un acuerdo con el propietario de un bien inmueble para ocupar y utilizar el espacio, que puede ser una vivienda, un local o incluso una plaza de garaje, siempre que haya un contrato de alquiler. A cambio, el dueño del mismo recibe una renta.

En estos casos, a la hora de realizar la declaración, existirán algunas rebajas fiscales a las que se pueden tener acceso con motivo del gasto. Son deducciones autonómicas, por lo que la cuantía de las mismas dependerán del lugar de residencia fiscal del contribuyente.