CHINA

Gaokao, así es la selectividad en China: "es como ir a la guerra"

Es considerada la prueba de acceso a la universidad más difícil del mundo por la competitividad y presión que genera entre los estudiantes chinos.

Gaokao, así es la selectividad en China: "es como ir a la guerra"
Kevin Frayer Getty Images

Esta semana ha tenido lugar en China el gaokao, la prueba de acceso a la universidad más difícil del mundo, según señalan algunas personas. Casi once millones de estudiantes se presentaron a estas temidas pruebas que determinan en gran medida su vida en una sociedad muy competitiva y con una enorme presión en el ámbito escolar.

Los adolescentes se preparan durante años para el examen, estudiando una media de 12 horas diarias. De hecho, gran parte de su vida escolar está centrada en esta prueba, pues para muchos obtener un buen resultado es la única manera de ascender socialmente. Según explica a BBC Mundo Xueqin Jiang, educador e investigador de la Iniciativa Global de Innovación Educativa de la Universidad de Harvard, en China los niños tienen la presión de sobresalir desde que están en el preescolar: “No ves a tus compañeros como tus amigos, los ves como tus competidores”.

Por eso, Jiang se refiere a prueba como “un asunto de vida o muerte”. "En sus mentes es como ir a la guerra", afirma. De ahí que los días previos al examen los estudiantes se junten para entonar cantos bélicos que les suban la moral: “¡Vamos a lograr la victoria, vamos a derrotar al gaokao!”.

Fuertes medidas de seguridad

Desde que nacen sus hijos, los padres sueñan con esta fecha. De ahí que cuando llega el día acompañan a los adolescentes para animarles. Por su parte, las autoridades trabajan duramente para evitar que algún estudiante cometa una infracción. En 2016, las autoridades chinas anunciaron que las personas implicadas en intentos de fraude podrían enfrentarse a penas de cárcel.

Las medidas de seguridad incluyen cámaras de vigilancia, sistemas de posicionamiento global y drones. Y cuando llega la hora cero todo queda en silencio para que nada distraiga a los alumnos que tienen delante el momento más importante de sus vidas. Para ello, se cierran vías, se suspenden obras de construcción cerca de las escuelas, de facilita un transporte especial para los estudiantes y los equipos médicos están más alerta que nunca. Nada puede fallar en estos días.

En este 2020, a estos estrictos protocolos de seguridad, se han añadido las medidas de higiene necesarias para disminuir al máximo el riesgo de contagio. Durante las dos semanas previas, los alumnos han tenido que informar de su temperatura para confirmar que no tienen fiebre y los profesores y personal de los institutos se han sometido al test del ácido nucleico. Antes de entrar a las aulas, los estudiantes tuvieron que pasar por controles de temperatura y debían tener a mano los geles y mascarillas para protegerse.

¿Es el examen más difícil del mundo?

La palabra gaokao se puede traducir como “examen de ingreso a la educación superior”. Cada provincia del país tiene su propia versión del examen, aunque la prueba siempre incluye preguntas de Chino, Matemáticas y un idioma extranjero. Después, el alumno puede escoger otros temas como Historia, Política, Geografía, Biología, Física o Química. También la prueba varía su duración en cada zona, pudiendo durar entre 2 y 4 días.

Muchos afirman que esta es la prueba de acceso a la universidad más difícil del mundo. Jiang explica que el examen “no es difícil en términos de contenido”, pero sí puede resultar muy estresante porque “no está basado en cómo te va, sino en cómo te va respecto a tus compañeros de clase”, explica Jiang.

De modo que su mayor dificultad es la competitividad y presión que genera en los estudiantes. Porque, tal y como explica Jiang, “solo el 10% de una clase logrará ir a una universidad top, y si no logras, se te considera un fracaso”. Además, desde 1977, el gaokao se ha presentado como casi la única manera en la que un joven de escasos recursos, especialmente de las áreas rurales, puede optar a un futuro mejor.

El resultado, según revela Alex Beard, educador y autor del libro "Otras formas de aprender", es que “un estudiante de 15 años en Shanghái está en promedio tres años más avanzado en matemáticas que uno de Europa; y año y medio más avanzado en ciencia”. En este sentido, Beard opina que este examen en una buena manera de medir el nivel de los conocimientos de los alumnos, aunque lo hace de manera muy limitada porque “en realidad no están aprendiendo conocimiento para pensar de manera crítica o creativa, están aprendiendo conocimiento para responder preguntas del examen".