Medidas de movilidad en aviones y trenes en la fase 2 de Italia
El gobierno del país transalpino planea nuevas medidas en la distribución de plazas o las tarifas de los billetes para cuando crezca la actividad en los transportes.

Mamparas de plexiglas, omnipresencia de las señales con indicaciones, frecuencias menores... Italia se enfrenta a una completa transformación de sus sistemas de transporte públicos y privados para cuando la epidemia de coronavirus remita, las normas de confinamiento se relajen y los ciudadanos recuperen cierta autonomía de movimientos.
Hasta que llegue la ansiada vacuna que permita inmunizar a un porcentaje alto de la población, los italianos que se desplacen por un medio que no sea a pie, en bicicleta o en su vehículo privado tendrán que adaptarse a una serie de novedades. En primer lugar habrá nuevas tarifas en los precios de los billetes, que irán en función del reloj para evitar aglomeraciones en las consideradas 'horas punta'. También se piensa en sustituir las tradicionales tarjetas de cartón por otras electrónicas y en eliminar la presencia de revisores a bordo de trenes y autobuses.
En cuanto a los aviones, la idea es impulsar el uso obligatorio de mascarillas y guantes durante lo que dure el vuelo, aunque eso podría retrasar los procesos de embarque cuando uno de los pasajeros no porte esos productos. En este ámbito Italia ya aplica severas restricciones, obligando a dejar al menos un metro de separación entre viajeros, lo que implica que en filas de tres asientos el del centro quede libre. Aviointeriors, una empresa local que se dedica a la fabricación de interiores para aviones, está trabajando en el desarrollo de unas láminas de plexiglas que se colocarían entre filas. Estas se instalarán seguro en determinadas zonas de los aeropuertos, donde además se realizarán controles de temperatura.
Por otro lado, en los trenes solo se permitirá a los usuarios comprar billetes de los asientos ubicados en los extremos de cada fila y el operador ferroviario nacional (Ferrovie dello Stato) está barajando añadir más coches a los convoyes y ubicar en ellos dispensadores de desinfectante para favorecer la higiene y el distanciamiento social.
Metro y autobuses
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En el metro las medidas serán las mismas que en los trenes con una sola variante. Como en este caso los billetes no se compran con antelación, se modificarán los sistemas de avisos de las puertas de los convoyes para que notifiquen a los pasajeros que esperan en el anden si pueden subirse a él o deben esperar al siguiente porque ya hay demasiada gente a bordo. Donde sea posible los tornos de acceso a los andenes (que se señalizarán para que haya distancia entre usuarios) se bloquearán al alcanzar el aforo máximo para evitar aglomeraciones durante las esperas.
Por último, en los autobuses también habrá aforo limitado y ninguna persona podrá sentarse inmediatamente al lado o enfrente de otra. Para no saturar este medio de transporte, se fomentará el uso de monopatines eléctricos y bicicletas. La venta de billetes 'in situ' ya está suspendida y solo se podrá bajar del autobús a través de la puerta central.





