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Medio ambiente

Crisis climática y deportes de acción: se puede cambiar a pesar de las contradicciones

Crisis climática y deportes de acción: se puede cambiar a pesar de las contradicciones

Mariano Herranz

Surf, Music & Friends

En pleno COP25 hay que preguntarse qué se hace en deportes de acción, tan en sintonía con la naturaleza, para intentar frenar el cambio climático.

A escala global, estos días se celebra en Madrid la Cumbre del Clima en un contexto de récords de temperaturas, quema y tala de bosques tropicales, desaparición de especies, calentamiento global, deshielo y otros fenómenos extremos que muestran la necesidad de adoptar medidas que frenen la crisis climática.

Una crisis que se puede combatir desde diferentes frentes y en ese sentido no es extraño que desde deportes como el surf, la escalada, el snowboard o el skate surjan cada vez más voces que trabajan en este sentido. Y es que los deportes de acción comparten una filosofía de vida donde la relación con el entorno es fundamental para su práctica, de ahí que sea cada vez más común encontrarse con deportistas, marcas o eventos que defienden y promueven acciones con el único fin de reducir el impacto que el hombre ejerce sobre la naturaleza.

Empezando por los riders

Kepa Acero es uno de esos deportistas que llevan años poniendo en práctica comportamientos respetuosos con el medio ambiente. Confiesa que todo empezó en 2011 en Alaska, “cuando fui a una isla muy remota donde solo había osos y salmones (era muy, muy lejos) y la orilla estaba llena de plásticos y residuos”. Aquello no solo le generó sorpresa, sino que le dejó “horrorizado”.

Además, “ver que los glaciares iban cayendo y perdiendo terreno rápidamente también caló muy fuerte dentro de mí. Y durante un viaje con mi gran amigo Unai Basurko y su tripulación por la Antártida me hice consciente de toda la cantidad de residuos que habíamos generado y acumulado en la travesía. A partir de ahí cambié”, explica el surfista vasco.

Acero es optimista y piensa que todavía se está a tiempo de cambiar las cosas. Acaba de lanzar Respect the Locals. “Es un proyecto de concienciación donde se habla, por ejemplo, de las ballenas francas, que hace tiempo habitaban una parte de la costa vasca y que desgraciadamente han desaparecido. Los que las cazaban no sabían que estaban haciendo, pero nosotros hoy tenemos más información y podemos hacer que esto no vuelva a suceder.”

Es evidente que los surfistas tienen una conexión muy íntima con el mar y con el entorno cuando surfean, pero al mismo tiempo en el surfing se utilizan materiales que son químicos muy contaminantes, lo que genera una contradicción. ”Los materiales del surf tienen que mejorar mucho, se están haciendo esfuerzos, usando materiales más biodegradables, pero falta mucho por mejorar. Por mi parte, trato de seguir comprometido con el medio ambiente, viajando menos y cogiendo menos aviones (a pesar de que me cuesta mucho, porque me encanta viajar)”, confiesa Kepa Acero, quien añade que “también he cambiado la manera de usar el coche o intento no consumir mucho y esto lo aplico dentro y fuera del mundo del surf. Compro principalmente productos locales e intento no usar plásticos o productos que no sean biodegradables. Son detalles que parecen pequeños, pero que si todos los ponemos en práctica podemos hacer que las cosas cambien”.

Siguiendo por los fabricantes

Kepa considera que la industria del surf está cambiando al igual que la sociedad y que esta es consciente, cada vez es más, de la necesidad de proteger el planeta. En parte, es la sociedad la que está obligando a la industria del surf a cambiar y a generar productos más sostenibles”.

En este sentido, se hace necesario prestar atención a los modelos de producción. La marca de ropa Patagonia tiene claro la importancia de la producción y el consumo responsable. Es pionera en un modelo de negocio que busca reducir la huella ambiental. Especializada en la fabricación de prendas sostenibles para la práctica de deportes de montaña desde los años 70, es la marca que tiene más modelos confeccionados con sello Fair Trade Certified™.

Patagonia comercializa desde hace más de 40 años ropa para la práctica de deportes al aire libre (escalada, snowboard, surf…). Apuestan firmemente por el reciclaje y el uso de tejidos orgánicos. Es una empresa pionera en la fabricación de prendas sostenibles. La visión de negocio de su fundador, Yvon Chouinard (Maine, 1938), no solo se redujo a la confección de ropa para la escalada, también creó una marca con vocación global, útil y sencilla, que promueve la compra de prendas que no son de temporada, sino que sirven para varios años.

Unido a esto, Patagonia se involucra en la conservación del medio ambiente a través de la financiación y creación de distintas acciones en y por la defensa del entorno. En 2018, por ejemplo, lanzaba la campaña «Save the Blue Heart of Europe», para tratar de frenar la construcción de más de 3000 proyectos hidroeléctricos que afectarían a la conservación de "los últimos ríos salvajes de Europa”, situados, principalmente, en la zona de los Balcanes (Bosnia-Herzegovina, Eslovenia, Albania y Macedonia). A raíz de esta acción, la marca produjo un documental donde se mostraban los "20.000 kilómetros de arroyos limpios y cristalinos, bravos afluentes y corrientes rápidas que se entrelazan en las últimas cuencas sin presas del continente", además de reflejar la lucha de las comunidades locales por proteger la región, frenar la corrupción política y la inversión extranjera.

Se puede decir que Patagonia ha conseguido compatibilizar la protección ambiental con una actividad profesional relacionada estrechamente con las “grandes” marcas de moda. Chouinard reconoce que cuando empezaron a dedicar tiempo y dinero a la crisis ambiental fue una decisión arriesgada, que muchos calificaron de locura. Sí, seguramente los procesos de producción se encarecieron para ellos y no venderían a cada usuario cada temporada, pero hoy ya nadie la pone en duda, así que tan mal encaminados no debían ir.

Dentro de sus objetivos futuros está la de ser neutrales en carbono para 2025 en todo el negocio. Una de sus políticas hace foco en las 5R: reducir, reparar, recuperar, reutilizar y reciclar. A menudo, cuesta discernir qué hay de responsabilidad y qué de marketing por parte de las grandes marcas textiles en lo que respecta a la sostenibilidad, pero el éxito de Patagonia es precisamente que sus acciones y su propuesta medioambiental no es una estrategia comercial si no una realidad.

Y acabando por los eventos

Si cada vez son más los deportistas y las marcas que alzan su voz en defensa del medio ambiente, los grandes eventos deportivos no podían quedarse al margen. Son el centro de atención de todas las miradas, se nutren de los recursos naturales y se desarrollan a menudo en la naturaleza.

Las organizaciones de eventos deportivos comenzaron hace algunos años a introducir entre sus políticas el ser más sostenibles. Pudo ser en respuesta a la presión y demanda social, bien por estrategia, obligación o convencimiento, pero la forma de pensar de las grandes competiciones y festivales de deportes de acción han cambiado significativamente.

Se puede hablar por ejemplo del Festival de Salinas Surf Music & Friends (Asturias), un evento de surf 100% sostenible. Desde sus inicios, hace ya 8 años, apuesta por un compromiso firme con el medioambiente y el cuidado de los océanos. Entre las medidas adoptadas están el uso de energías renovables para su celebración, la eliminación de plásticos de un solo uso o la utilización de materiales reciclados en todos sus productos promocionales, también fomentan el empleo de los materiales más sostenibles del mercado en la fabricación de tablas y en su programación incluye actividades y talleres bajo el lema “Cuidando de nuestros océanos”.

En este sentido, han sido los campeonatos y los festivales de surf los que han tomado la iniciativa a la hora de comprometerse con el medio ambiente. Pantín Classic Surf Pro, es otro ejemplo, prueba clasificatoria del campeonato mundial, se celebra desde hace 30 años en un entorno único y protegido de la Costa da Morte, en Galicia. Desde sus inicios tuvo como objetivo la de crear un evento respetuoso con el medio natural en el que se celebra. La pasada edición incorporaron actividades abiertas al público donde se enseñó a crear cera natural o a transformar el plástico de la playa en nuevos productos y también se dieron charlas con el eje temático “Piensa global, actúa local. La sostenibilidad empieza de forma local”.

La lista de eventos sigue con el Quiksilver & Roxy Pro France que este año puso los esfuerzos en la protección de las dunas en las playas locales; y podría seguir por O Marisquiño (Vigo) -el festival de deportes y cultura urbana más importante del sur de Europa- que incluye entre sus políticas la de reducir, separar y reciclar los residuos generados durante los días del evento y también favorece la movilidad sostenible. Seguramente, en todos los casos, sacrificando margen de beneficio, pero ganando en imagen y protección del planeta.

Todo ello son solo algunas muestras de cómo los atletas, la sociedad, las marcas y los eventos deportivos llevan años comprometidos con el medio ambiente. Pero queda mucho trabajo por hacer. Mirar para otro lado ante la crisis climática ya no es una opción. Que surjan iniciativas y medidas que busquen combatir la emergencia climática es un acto clave para luchar con un problema que afecta a nivel mundial. Y aunque existan contradicciones, hay que actuar contra el cambio climático. Así lo resumen a la perfección las palabras de Kepa Acero: “Si todos nos comprometemos más, con nuestras contradicciones, a esto se le puede dar la vuelta”.

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