Ciclismo | Giro de Italia (7ª etapa)

Evans y Vinokourov sobreviven al barro en una etapa brutal

Arroyo fue 5º y Sastre llegó a 5:20

<b>DOS COLOSOS. </b>Vinokourov estuvo muy molesto con el barro. A su rueda, Evans, también colosal.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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La séptima etapa del Giro fue un espectáculo. Sublime o lamentable: cuestión de gustos. La organización se inspiró en la Eroica y metió dos tramos de tierra de 5,5 y 14 km, este último en la subida final, que la lluvia convirtió en dos lodazales. Cadel Evans, vencedor, y Alexandre Vinokourov, que recuperó la maglia rosa, sacaron oro del barro. Carlos Sastre se distanció 5:20 minutos más y David Arroyo, imponente, defendió el honor patrio y fue quinto.

El barrizal, sin embargo, no fue la clave. La traca se encendió antes, a 34 km de la meta, cuando el líder, Nibali, se cayó en un descenso y arrastró a otros favoritos como Sastre o Basso. Vinokourov olió la pieza, disparó y, junto a un portentoso Evans que enlazó poco después, convirtió la carrera en una escabechina. El barro y el puerto final imposibilitaron la caza y despedazó el Giro en múltiples grupos. Nibali perdió dos minutos y Sastre, magullado, tiene más cerca la retirada que el podio. Arroyo, que llegó con los cinco de arriba, tomó el liderazgo español. Venció Evans, ganador de la Copa del Mundo de mountain bike en 1998. No podía ser otro.

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