Evans arrebata la gloria a Purito, Contador y Antón
El australiano fue el más fuerte en el Muro de Huy

El Muro de Huy es una colina de rampas imposibles, con desniveles máximos del 26%. No es escenario para escaladores puros, porque se trata de una subida de sólo 1.300 metros. Tampoco para uphill finishers por su extrema dureza. Aquí no gana cualquiera. Y para ganar hacen falta fuerza, colocación, experiencia: ingredientes que derrochó ayer Cadel Evans, actual campeón del mundo, para darle al BMC la primera victoria de 2010 y espantar los fantasmas de la maldición del arcoiris.
Antón se encargó de encender la mecha. A su rueda, Contador. Probablemente, ambos tenían el triunfo en las piernas, pero pagaron la novatada. Por primera vez disputaban una clásica de las de verdad en serio, y se cebaron en los tramos de mayor exigencia. Mientras, Evans calculó la distancia, con Purito Rodríguez convertido en su sombra. El Muro de Huy puede resultar interminable si no se regula el esfuerzo. Los dos, veteranos de las Ardenas, supieron esperar su momento.
Y vaya si llegó esa oportunidad. Evans, con su característico estilo atrancado, adelantó sin contemplaciones a Antón, primero, y a Contador, después. Purito también remontó hasta alcanzar la segunda posición. Evans, hombre poco acostumbrado a alcanzar el éxito, parece haber cambiado su suerte. En Huy fue el mejor.
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