Ciclismo | Milán-San Remo

Los italianos apuestan por el tercer triunfo de Freire

Es el favorito para ganar este sábado la Classicissima

<b>CAMINO DE SAN REMO. </b>El mar Meditérraneo es testigo del tramo final de la Classicissima desde hace 101 años.
Juan Gutiérrez
Subdirector de AS
Subdirector de polideportivo. Ha desarrollado toda su carrera en AS desde 1991. Cubrió dos Juegos Olímpicos, siete Mundiales de ciclismo y uno de esquí, 12 veces el Tour y la Vuelta, seis el Giro… En 2007 fue nombrado jefe de Más Deporte, puesto que ocupó hasta 2017, cuando ascendió a subdirector en las áreas de Motor, Baloncesto y Más Deporte.
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La Milán-San Remo es casi una cuestión de Estado en Italia. "Aquí no se habla de otra cosa desde hace un par de semanas... Cuando la ganas te conviertes por un día en el rey", nos cuenta Óscar Freire, un tricampeón del mundo que este sábado también aspira al triplete en la Classicissima, que ya se anotó en 2004 y 2007.

Freire, que acaba de ganar dos etapas en la Tirreno-Adriático, parte como favorito para vencer en San Remo. Y no porque lo digamos nosotros. Lo dicen los propios italianos. Ahí van los datos: a las 21:00 horas del jueves, Freire lideraba un sondeo de La Gazzetta dello Sport con un 21,6 % de los 5.660 votos emitidos. Las dos siguientes posiciones las ocupaban dos italianos: Paolo Bettini (15,5%) y Alessandro Petacchi (15,2%).

Son sólo pronósticos, vale, pero de momento Freire llega al partido fuera de casa con ventaja en el marcador. Óscar roza la condición de mito en Italia, donde incluso firma más autógrafos que en España. Allí ha ganado dos veces la San Remo, diez etapas y una clasificación final de la Tirreno-Adriático y dos de sus tres Mundiales, ambos en Verona. Y eso que no ha corrido el Giro... Italia teme a Freire. Y le venera. Igual que veneraban en su día a Miguel Poblet, dos veces ganador de la Classicissima (1957 y 1959). El cántabro aspira ahora a desempatar con el catalán para ponerse a la altura de Coppi y De Vlaeminck, aunque Merckx (siete victorias) y Girardengo (seis) aún están lejos.

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La Classicissima introduce un par de cambios, que no vienen mal a Freire. Se incluye otra subida, La Mànie, a 100 km del final. Y la meta se traslada de Via Roma al Lungomare Italo Calvino, un kilómetro más allá. El resultado son cuatro kilómetros más (298) y mayor fatiga para los sprinters puros (McEwen, Petacchi, Hushovd, Boonen...). Bueno para Óscar. Como todos los años, gente como Bettini, Di Luca, Cancellara o Gasparotto jugarán sus bazas desde más lejos, quizá desde el Poggio, para evitar llegar a un sprint donde Freire es letal.

Por cierto, hay más españoles... Sobre todo dos: Joaquín Rodríguez y el joven Rojas.

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