Wembanyama lanza un aviso a la NBA
Octava victoria seguida de los Spurs, que se siguen acercando a los Thunder y reclaman el trono. El francés, prodigioso, sigue haciendo historia.


El parón del All Star no ha cambiado la dinámica, ni de los Spurs ni de Victor Wembanyama. Volvieron descansados para ganar con mucha autoridad a los Suns en San Antonio y sumar así su séptima victoria consecutiva, la octava en nueve partidos. Y estar cada vez más cerca de los Thunder, algo que parecía impensable a inicios de temporada dentro de una dinámica que ha ido cambiando, tanto para el vigente campeón como para los imberbes texanos. Cada día que pasa parecen más favoritos a ganar el anillo: más sólidos, fuertes y despreocupados. Con una actitud que no llega a ser pretecnciosa, pero también un dominio de la situación extraordinario. Acumulan víctimas y victorias a partes iguales, ganan un partido tras otro y nadie puede con ellos de ninguna forma posible e imaginable. Un martillo pilón que les permite rendir homenaje a su pasado y asentar las bases del futuro.
Y, antes de recibir a un rival pobre y aparentemente sencillo como los Kings, el peor equipo de la NBA, estaban con 39 victorias... y a una de las 40. Todo con 16 derrotas en el casillero. ¿Qué significa esto? Hay una norma no escrita que dijo un entrenador que también era filósofo, Phil Jackson. El de los 13 anillos, 11 como entrenador, el hombre que domó los egos de Michael Jordan o Kobe Bryant. Y este mandamiento decía que los verdaderos aspirantes al título son aquellos que llegan a las 40 victorias antes de sumar 20 derrotas. Sólo los Thunder en el Oeste y los Pistons en el Este estaban en esa lista, mientras que, además de los Spurs, los Celtics eran los únicos que podían llegar, aunque con más dificultades que los texanos (el 36-19 de balance lo complicaba ligeramente). Por lo tanto y aunque se trate de algo simbólico, Wembanyama y compañía buscaban dos cosas: la victoria y una entrada en preferente para un club al que no todo el mundo entra.
Era fácil predecir el resultado final del partido. Los desartalados Kings son el peor equipo de la Conferencia Oeste y de la NBA y en ellos no queda ni rastro de la plantilla que en 2023 llegó al tercer puesto de la clasificación y se coló en playoffs, acabando con una ausencia de 16 años que es uno de los récords más negativos del deporte estadounidense. Han tirado la temporada a la basura con media plantilla lesionada (el dubitativo Domantas Sabonis, el coleccionista de números Zach LaVine...) y en esta recta final de curso serán un rival que no parará de acumular derrotas y contra el que se querrá enfrentar cualquier equipo para sus propios intereses. Sin rumbo y sin dirección, los Kings se limitaban a dejar jugar a gente del pasado como Russell Westbrook o DeMar DeRozan. Y, mientras tanto, se dedicaban a ver la vida pasar.
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Al final, los Spurs ganaron (139-122) porque la cosa no podía salir de otra manera. Y Victor Wembanyama cuajó una actuación sencillamente espectacular: 28 puntos, 15 rebotes, 4 asistencias y 6 tapones, con un 11 de 20 en tiros de campo y en algo menos de 30 minutos. Los seis jugadores texanos que superaron los dobles dígitos en anotación fueron suficientes para batir a unos Kings que se quedaron en un 28% en triples y los locales anotaron 18 tantos en transición y llegaron a ganar de 28. Toda la actuación sirvió para constatar lo que ya se sabía, que el equipo liderado por el francés es uno de los principales favoritos para ganar el anillo a estas alturas de curso baloncestístico y que el de Sacramento es una sombra que ni está ni al que se le espera. Y quehay un gigante en forma de unicornio que está llamando a comandar de forma clara y rotunda la próxima era de la mejor liga del mundo. A los hechos me remito.
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