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RAPTORS 95-CAVALIERS 119

Los Cavaliers ya no son un secreto

Exhibición en Toronto y 17 victorias en 18 partidos para el equipo más en forma de la NBA. Donovan Mitchell, en ritmo de pelear por el MVP.

Actualizado a
Los Cavaliers ya no son un secreto
Nick TurchiaroUSA TODAY Sports via Reuters Con

Ahora mismo, Cleveland Cavaliers es el mejor equipo de la NBA. No es el campeón (Denver Nuggets) ni el gran favorito (Boston Celtics). Y no es desde luego de quien más se habla: no hizo nada en el cierre de mercado y vive instalado en una tranquilidad feliz en tiempos en los que muchos lo imaginaban sacudido por las habladurías sobre el futuro de Donovan Mitchell. Pero no, en los Cavs reina esa plácida satisfacción que acompaña a las victorias en cascada: nueve seguidas, 17 en los últimos 18 después de quitarse una espinita (con paliza: 95-119) en pista de unos Raptors que les habían ganado en sus últimos cuatro duelos. Y un 35-16 que reafirma un segundo puesto del Este que ya tiene a los Bucks a dos partidos y a los Knicks, a tres. Con, por cierto, el mejor balance de la NBA a domicilio: 17-8.

En este increíble trance de 18 partidos con 17 victorias (nadie más ha superado las 14 en ese tramo) los Cavs tienen el mejor net rating de la NBA y son el segundo equipo que más triples anota (más de 15 por noche) y también el segundo en punto en transición. No son asuntos menores: cuando se lesionaron (para largo) Darius Garland y Evan Mobley y la temporada parecía camino de convertirse en un funesto trago que acabaría con Mitchell (antes o después: quizá todavía suceda) en los Knicks, los Cavs encontraron nuevas fórmulas para atacar. Corrieron más y abrieron más la pista a partir del pick and roll Mitchell-Jarrett Allen, anotaron más por fuera y se aferraron a aquello de que a veces menos es más. Mitchell, en estas semanas de despegue, ha estado a nivel MVP. 28,5 puntos, 5,1 rebotes y 7,1 asistencias por partido.

La cosa iba tan bien que en Ohio se encontraron con un problema de rico: cómo hacer que la cosa siga igual cuando regresen Garland y Mobley. Cuando el primero le quitara posesiones de manejo a Mitchell y el segundo, espacio en las zonas a Allen. De momento, los Cavs siguen ganando mientras se reencuentran en su formato completo. La defensa es excepcional (11-0 si el rival no llega a 100 puntos) y el ataque sigue funcionando… con esas wildcard que pueden convertirlos en aspirantes de verdad al título: si Garland llega a su mejor nivel y se entiende al 100% con Mitchell, si Mobley recurre más a su tiro exterior y abre todavía más la pista…

Por ahora, y en todo caso, los Cavs son un equipo fantástico. Desde luego, y su entrenador JB Bickerstaff lo tiene clarísimo, a partir de la defensa como punto de partida: “Tal y como nosotros lo vemos, queremos ser élite en defensa, queremos estrangular a nuestros rivales”. Por Toronto pasaron el rodillo en el segundo cuarto, que abrieron con un parcial de 4-21 y cerraron con la victoria en el bolsillo (47-67). Nadie pasó de los 18 puntos de Allen porque ocho anotaron en dobles figuras y no hizo falta apretar en la segunda parte contra un rival muy menor (19-34) que busca un futuro que está en manos de Scottie Barnes (24+10+10). Pero el presente, ahora, es de estos Cavs de los que se está hablando mucho menos de lo que merecen. Un equipo, ahora mismo, monumental.