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NBA | WARRIORS 113 - SUNS 112

El rugido eterno de Stephen Curry

Un triple genial del base en el último segundo resolvió un duelo tremendo en el que los Warriors, que van claramente a más, estuvieron contra los cuerdas.

Actualizado a
Stephen Curry, tras anotar el triple de la victoria de los Warriors contra Phoenix Suns.
LACHLAN CUNNINGHAMAFP

A los Warriors le queda Stephen Curry, que evidentemente no es precisamente poco. A partir de ahí, se puede debatir si deberían haber hecho algo antes del cierre de mercado o si, visto lo que se podía y lo que no se podía hacer en el mundo real, lo mejor era precisamente por lo que optaron: no hacer nada, confiar en el bloque que fue campeón hace menos de dos años y esperar que los refuerzos sean los lesionados que tienen que ir volviendo. Todavía se espera a Chris Paul, pero en el eléctrico triunfo contra Phoenix Suns (113-112) regresó Gary Payton II, un jugador muy importante con unas dificultades terribles para jugar con continuidad.

Queda Stephen Curry y su capacidad para electrificar a su gente, antes en Oakland y ahora en el lujoso Chase Center, en un costado del downtown de San Francisco. A poco más de un mes de cumplir 36 años, Curry promedia más de 28 puntos y en febrero está en seis triples por partido con casi un 48%. Ha llegado este mes (seis partidos) tres veces a un mínimo de nueve, los que anotó (9/16) contra Phoenix Suns. Va camino de su cuarta temporada completa con más de 5 de media.

Su noveno triple, esta vez, llegó en el último segundo y para cambiar el destino de unos Warriors que esta temporada han sumado mil derrotas en finales angustiosos, al límite. Con uno de esos tiros desde casi diez metros que solo parecen sencillos para él, ganó el partido y provocó una ola de energía que recordó a las buenas noches de playoffs. Los Suns, ya en esas brasas, no pudieron sacar un tiro limpio en su último intento. Y perdieron por primera vez contra los Warriors después de tres victorias en la temporada. Están 31-22, sin escapar de la sombra de un play in al que regresan los Warriors, ahora décimos del Oeste y en el 50% de victorias (25-25) por primera vez desde el día de Navidad.

La repesca puede ser una cosa muy seria esta temporada: Lakers y Warriors tienen muy difícil escapar de ella, y de hecho su primer objetivo es asegurarse estar ahí, porque son noveno y décimo y los Jazz están justo detrás. Y por encima no hay sitio entre los seis primeros para todos los que empujan, así que lo lógico es que caigan al séptimo y octavo dos del lote Kings, Suns, Pelicans y Mavs. Lo dicho, cosa muy seria.

Los Warriors han ganado seis de sus últimos siete partidos, cuatro seguidos. Es su mejor momento en meses, un giro hacia el optimismo en una temporada que ha sido, hasta ahora, muy complicada. Con un formato más lógico y duro desde que regresó Draymond Green, que (cuidado) recibió su primera técnica tras la sanción, se enredó con Jusuf Nurkic y se encaró con Kevin Durant en cuanto acabó el partido. Green, en su día más nervioso desde que fue reinsertado (un asunto a seguir con atención) cambia totalmente la geografía de los Warriors y ejerce de pívot pequeño (con todo lo que aporta eso a la movilidad defensiva y a la generación de espacios en ataque) flanqueado con Andrew Wiggins y Jonathan Kuminga (21 puntos, 5 rebotes).

Ese trío conforma la guardia pretoriana que hasta ahora le había faltado, por unas cosas o por otras, a un Curry celestial: 30 puntos con solo dos tiros libres lanzados, esos 9 triples, 9 rebotes y 6 asistencias. Y la dirección de un equipo que tuvo momentos en los que se pareció a sí mismo de verdad, en los que fue Golden State Warriors. Incluida esa jugada del triple final. Volvió a fallar, porque no todo es perfecto, Klay Thompson (1/7 en triples), ahora mismo en recesión de minutos con la energía del rookie Podziemski (10+8+7) y el regreso del guerrero Payton, que se hizo notar en defensa y anotó 11 puntos con un 5/5 en tiros. Paul se unirá pronto a la rotación exterior, así que Klay (peleado consigo mismo y con su situación contractual toda la temporada) apura sus opciones de ser de verdad importante en estos Warriors 2023-24 que tratan, simplemente, de sobrevivir.

Los Suns tuvieron muy buenos minutos pero cometieron demasiados errores (14 pérdidas) y su defensa no estuvo a la altura. Son los problemas de un equipo obligado a ganar por talento, y que casi lo hizo esta vez gracias al empujón final de Devin Booker, que anotó 8 de los últimos puntos del equipo incluida la canasta del 110-112. Después, Bradley Beal tuvo un triple que se fue al limbo antes del que metió Curry. Y los Suns cayeron en un partido que se podía perder pero que desde luego pudieron ganar. Sobre todo, por los 32 puntos de Booker. Durant aportó 24 con 10 rebotes y 7 asistencias y Beal se quedó en 15 con 16 tiros.

Fue un duelo tremendo, rabioso y ajustado, jugado al límite por dos equipos que enseñaron sus limitaciones pero también sus valores, las razones por las que están empeñados en creer, con lógica en Phoenix a pesar de su particular construcción y con una resistencia ya romántica en la Bahía. Pero es que, aunque parezca que no es el año, hay cosas que están ya en nuestra memoria colectiva. Y cuando Green dirige la defensa y Curry enlaza triples asombrosos, cuesta creer que estamos viendo a un equipo que sufre para llegar al 50% de victorias. Uno que en las dos últimas semanas ha sido mucho mejor que eso, así que veremos hasta dónde es capaz de llegar. Hasta dónde es capaz, en realidad, de llevarlo Stephen Curry.