Real Madrid

El Real Madrid necesita a otro Maledon

El francés volvió a no tener un rol importante en El Pireo y ha firmado demasiados partidos irrelevantes. Sigue sin tener un rol definido y está lejos del nivel que dio en el ASVEL.

Theo Maledon, en Vitoria durante el partido de Euroliga contra el Baskonia
PAULINO ORIBE
Juanma Rubio
Redactor Jefe de la sección de Baloncesto
Nació en Haro (La Rioja) en 1978. Se licenció en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca. En 2006 llegó a AS a través de AS.com. Por entonces el baloncesto, sobre todo la NBA, ya era su gran pasión y pasó a trabajar en esta área en 2014. Poco después se convirtió en jefe de sección y en 2023 pasó a ser redactor jefe.
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El Real Madrid llega a la penúltima jornada de la Euroliga en quinta posición de la fase de grupos. Fuera del top 4 que da un factor cancha en playoffs que suele ser, lo dicen la historia y las matemáticas, determinante para llegar a la Final Four. Es una situación que puede invitar al optimismo (está a un partido del segundo) o al pesimismo (solo tiene uno de ventaja sobre la zona de play in). Y que solo se explica desde la realidad de un equipo partido en dos, absolutamente ciclotímico: a un nivel histórico en casa (17-1 antes de recibir la próxima semana al Estrella Roja) y otro históricamente malo (para sus estándares) a domicilio: 5-13 antes de jugar en pista de un Fenerbahçe que, eso sí, no es tan fiero como hace unas semanas. En Euroliga ha cambiado una racha de nueve victorias seguidas por otra, la actual, de seis derrotas en siete partidos.

Así que el partido de Estambul llega en una situación de máxima exigencia y mucha presión para dos equipos separados por una victoria (23-13 por 22-14), para los que sería un desastre no estar en la Final Four (el Fenerbahçe es, no lo olvidemos, el actual campeón) y que saltarán a la pista con la cabeza llena de dudas. Es, en todo caso, una gran y última oportunidad para un Real Madrid que ha gastado demasiadas fuera de su pista aunque con el olbvio peligro de que el equipo de Jasikevicius también se juega mucho después de perder todo el colchón que tenía.

Los fichajes, peor de lo previsto

Para el Real Madrid, el partido de El Pireo fue un mal trago. Si otras derrotas fuera, más comprimidas, han dado para hablar de un factor mental, del bloqueo a la hora de resolver situaciones que un equipo con tanto talento debería manejar (la última, en Vitoria), y en todo caso de pequeños -pero muy costosos- detalles, el Olympiacos desarmó durante muchos minutos a un equipo superado. Así que la semana del doble examen final a domicilio, Atenas y Estambul, comenzó de la peor manera posible. Parte de la columna vertebral se deshizo: desde luego no fue el día del Facu Campazzo y Mario Hezonja pareció tener la cabeza en otra parte justo cuando se ha abierto un debate muy a destiempo sobre su futuro. Uno que además ha puesto sobre la mesa, ante los focos, su nuevo agente, el todopoderoso Misko Raznatovic.

Pero tampoco fue un partido para sacar pecho por los nuevos, los fichajes para esta temporada. Un lote de mucho volumen en apariencia pero que en realidad no ha aportado una revolución en la rotación del Madrid. A estas alturas es obvio que Izan Almansa y Gabriele Procida son jugadores de futuro, si es que son (en lo que respecta al Real Madrid) y que Sergio Scariolo no tiene confianza en David Kramer ni, en partidos de máxima exigencia, en Alex Len. Chuma Okeke ha tenido un papel mucho más irrelevante, hasta ahora, de lo previsto, con el condicionante de que el estancamiento de sus gestiones y las de Gabriel Deck para jugar sin ocupar plaza de extracomunitario en las competiciones nacionales ha obligado a una gestión selectiva con al que el club no contaba para el tramo clave del curso: durante toda la Copa, por ejemplo, Scariolo optó por Deck (además de Trey Lyles) y no por Okeke.

Lo mejor de los que llegaron para esta temporada ha sido los días buenos (muy buenos) de Trey Lyles, al que solo le está faltando regularidad y no haber dejado algún borrón importante como la final de Copa. Porque el séptimo fichaje, y el principal, va apuntando a mala primera temporada en Madrid: Theo Maledon está muy por debajo de lo esperado, aunque es obvio que tiene talento y tiempo, quedan los días que decidirán la nota final de la temporada, para cambiar las cosas.

Pero la realidad es que el guard francés llegó como fichaje estrella, y una apuesta que parecía una de las más importantes del mercado de verano en la Euroliga después de su brillante regreso al Viejo Continente, tras un complicado paso por una NBA en la que no se hizo hueco, con la camiseta del ASVEL. Allí fue una sensación joven (tiene ahora 24 años) con trazas de nueva estrella de la competición: promedió 17 puntos, 4,6 asistencias y 20,5 de valoración en un equipo en el que, eso sí, era el rey sol: sin mucho talento alrededor, acumuló balón, tiros y responsabilidad, jugó con mucho ritmo y confianza en ataque en el que, básicamente, él era el sistema. El ASVEL acabó decimoquinto.

Ahora, Maledon ha pasado en Euroliga de 27,6 a 17,5 minutos de media y de 10,2 tiros a canasta a 5,9. Su valoración ha caído a 11,3 y en los últimos catorce partidos solo ha superado la decena de puntos en dos ocasiones: apila solo ocho en los tres últimos y, si se mira toda la temporada en Europa, solo ha jugado más de 20 minutos en siete. Algo extraño, más allá de la calculada política de rotaciones de Scariolo, para un jugador llamado a ser uno de los nuevos pilares del equipo, un referente en la transición de las estrellas consolidadas (los Campazzo, Tavares y Hezonja) a los que tendrían que tomar el relevo. El francés ha tenido problemas físicos, el más importante el que le hizo llegar entre algodones a una Copa en la que tampoco tuvo una buena final porque se atascó, como todo su equipo, en los momentos determinantes y se equivocó en algunas de las acciones individuales en las que era letal el curso pasado.

Es séptimo del equipo en minutos en Euroliga, quinto en anotación y en valoración. Su impacto por ahora no es el esperado y da la sensación de que su rol no está claro: es un jugador entre el uno y el dos, los puestos de base y escolta. Un anotador que necesita tener la bola. Es menos base que Campazzo pero no es un escolta puro porque su especialidad no es el tiro exterior, y mucho menos en catch and shoot (recibir y levantarse a tirar).

Su lugar ideal no es en ese puesto de segundo creador que falta en la plantilla, porque es un jugador en su mejor versión cuando está al mando de las operaciones durante muchos minutos y con la bola en las manos, algo que es más difícil en equipos con tanto talento y profundidad como el Madrid. Y ahora mismo Andrés Feliz parece más efectivo, y más influyente en el juego, en ese rol de jugador para todo en la rotación exterior. Es más duro en defensa que un Maledon que no destaca en ese lado de la pista y que en los últimos partidos, además, ha parecido más previsible de lo habitual en ataque, en sus jugadas desde el bote; menos incisivo, como si arrastrara un déficit de ritmo y confianza. No hay duda de que tiene talento para cambiar esa inercia y puede aparecer con acciones determinantes en momentos cruciales, pero por ahora no se ha visto al Maledon cuya llegada ilusionó tantísimo en Madrid.

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