El Bilbao Basket repite final con el PAOK
El vigente campeón pasó el trámite del Szombathely y el cuadro heleno eliminó al UCAM de forma agónica.


Ir a Miribilla a contemplar y disfrutar la vuelta de una semifinal europea sabiendo el desenlace, es decir, que el Bilbao Basket iba a estar en la ronda definitiva al cien por cien de posibilidades, puede restar pasión e interés al que emprende semejante travesía. Pero la afición vizcaína está muy bien educada en el disfrute, y más sabiendo que, sobre todo los más fieles, vienen de la LEB e incluso de una cercana desaparición. Toca al equipo de Ponsarnau defender el reinado en la FIBA Europe Cup, como estaba predestinado, simplemente había que pasar el trámite del Szombathely. Y lo hará en una reedición de la final de 2025 ante el PAOK, que impidió un duelo fratricida entre españoles ante el UCAM Murcia. Tercera final continental para los hombres de negro, quinta en la élite porque tienen una de ACB y otra de Supercopa. En la Europe Cup de esta campaña solo perdieron en el estreno en casa, un mal día ante el Peristeri, nada que reprochar, sólo faltaba. Tiranía absoluta.

Ni este Surne Bilbao es el del año pasado ni tampoco el PAOK se parece a aquel que cayó en Miribilla por siete y se impuso en su pista por dos. Son versiones muy mejoradas. Los vascos han ganado tres de los cuatro partidos ante los griegos este tiempo. Los próximos días 22 y 29 están marcados en el calendario para la historia. El reto es enorme: nunca un campeón ha logrado repetir.
Los hombres de negro llevan 18 victorias en los 21 últimos compromisos, 15 consecutivas en competición internacional. Una verdadera salvajada. Y, sí, vale, que se han colado en ese saco medianías como el Szombathely, que viajó a Euskadi sólo con diez jugadores, pero que nadie se equivoque: en tres meses siempre te vas a encontrar unos toros de cuidado. Y a esos también se les ha abatido. Ahora lo importante es no morir de éxito. Miribilla tendrá la respuesta, aquí será la vuelta de la final, esto es, donde se va a dilucidar la misma.
Del choque ante los húngaros poco se puede decir. No hubo sobresaltos. Se permitió a un grupo de aficionados desplazados situarse tras su banquillo para que esta buena gente se llevara un gran recuerdo. Perdidos como se veían tras el –17 en su cancha, jugaron desinhibidos, sin tanta presión, con más decisión tratando de lavar su imagen, sin esa cara de vinagre de la ida. Hasta se permitieron el lujo de arrancar mandando, con un 0-4, contestado inmediatamente por la apisonadora de negro: 8-4. Y de tantear un posible empate al final. Novakovic empezó anotando todo o del cuadro magiar. Ponsarnau prescindió de Frey, para protegerle tras regresar de la lesión, y pudo rodar más a Lazarevic y Sylla, que no tienen el ritmo de esta máquina de rock and roll que va a todo tren. Hlinason debe descansar y se tomó el día medio libre. Lo principal era no pagar facturas físicas, de cansancio, minimizar el derroche de fuerzas.
Hubo alguna canasta de mérito, como una de Peterson por debajo del brazo del defensor o varios mates de Krampelj, que empieza a olvidar el disgusto de Murcia. Petrasek, que ya jugó y perdió una final con el Anwil Włocławek, fue el mejor. Los de Konanov se mostraron más organizados que una semana atrás. El Bilbao Basket fue pegando arreones hasta descabalgarlos, pero hubo que sudarlo. Como al final del primer tiempo, con una zona press y otra acción de mérito que pusieron la máxima diferencia casi al final: 48-37, materializada con un triple de Hilliard.
El Falco Vulcano quiso tirar de orgullo y merodear por una gesta en una cancha ACB. Se dio el gustazo de meter 30 puntos en el tercer acto. Subido a lomos de Perl, arrancó algún ‘oh’ de la grada, para empatar a 58 en el minuto seis de la segunda parte. Paró Ponsarnau el juego con un tiempo muerto. Nadie veía peligrar la eliminatoria, pero mejor no entrar en una fase de nervios. Salió su equipo encadenando un triple de Normantas y otro de Jaworski. Entonces el que llamó a capítulo a su gente fue el entrenador visitante, y los suyos llegaron a ponerse por delante: 66-67.
Una carambola final permitió a Jaworski quedar solo para anotar un triple sobre la bocina en ese tercer cuarto: 69-67. El partido carecía de tensión y muchos optaron por jugar de forma individual, cómoda. Pantzar metió una bandeja de espaldas con adicional tras la falta de Perl, que es un genio pero estuvo un rato largo de sequía. El cuadro húngaro soñó hasta el final con cerrar su participación europea con al menos un empate. Pero el rey del torneo no tiene piedad, aunque jamás pierde la deportividad y no jugó la última bola. El chaval Mintegui pudo disfrutar de la fiesta. Va acabando el año de los récords, diferente al pasado, el de la épica. Ahora queda el último paso. El más difícil. El Palataki, próxima estación hacia la gloria. Cuando se conoció que el finalista no era el Murcia, cerca de las once de la noche, unos pocos locos que quedaban en la explanada de Miribilla corearon aquello de “Sito cállate...“. Versionando el cántico de King África: ‘A revalidaaaarrrrrrrr’.

Ponsarnau: “Nos hace mucha ilusión jugar la final en casa con nuestra gente”
Ponsarnau afirmó que les hace “mucha, mucha ilusión” jugar en Miribilla el segundo y decisivo partido por el título. “El contexto es diferente a la temporada pasada. Que los segundos 40 minutos de la final sean en Miribilla nos excita un poquito más”, admitió el técnico ilerdense antes de conocer que se jugarán el título ante el mismo rival de la temporada pasada, un PAOK de Salónica.
Resaltó también que este nuevo éxito demuestra que el Surne Bilbao sigue “dando pasos hacia adelante” y recalcó que hace un año lograron algo “muy difícil”, pero que aún “es más difícil volver a llegar” a la final. “Todos estamos dando pasos sólidos hacia adelante, pasos que vienen desde la ilusión de mucha gente que lo ha hecho posible. El premio está en esta final que vamos a disfrutar con todos nuestros aficionados en un segundo partido. A ver si encontramos nuestro mejor nivel”, deseó.
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El técnico añadió que la experiencia de la pasada campaña les permitirá “tener menos incertidumbre”, pero recalcó que mantienen “la misma ilusión” por volver a levantar el trofeo que conquistaron en Salónica. “Las estadísticas dicen que hasta ahora hemos sido claramente el mejor equipo de la competición. Parece que este año no ha habido épica, pero para nosotros la épica es haberlo hecho tan bien hasta ahora. Hemos sido un equipo sólido y muy bueno y ahora queremos ser el más bueno y ganar la final”, incidió.
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