MOVISTAR ESTUDIANTES

"La Nevera tenía baloncesto desde las 08:00 hasta las 23:00"

La primera casa propia del Movistar Estudiantes sufrió este domingo el derrumbe de su techo. Los daños del pabellón histórico son muy graves.

Así quedó el techo de la Nevera.
Club Baloncesto Estudiantes

Pura historia del baloncesto español para muchos. La primera y verdadera casa para todos los aficionados del Movistar Estudiantes. Eso era (es) la Nevera. Un pabellón mágico con más de 60 años de historia, que ha albergado infinitas horas de botes, risas, gritos, felicidad y que este domingo sufrió una horrible desgracia: la caída de su techo por culpa de la nieve acumulada por el temporal Filomena, que ha azotado con especial virulencia Madrid estos últimos días. La antigua estructura sufrió daños considerables más allá de su techo.

“Es un día catastrófico para el Estudiantes. En la Nevera empezamos. Es un pequeño pabellón, histórico, por el que han pasado grandísimos jugadores, entrenadores”, asegura Fernando Galindo, presidente del conjunto colegial, a AS. “Es un pabellón que se utilizaba desde las 08:00 de la mañana hasta las 23:00. Ahí hacían gimnasia los alumnos del instituto del Ramiro, por ahí pasaba nuestra cantera… Es una desgracia, sin consecuencias humanas, que es lo más importante”.

“Es un día horrible tanto en lo sentimental como en lo práctico”, continuaba Miguel Ángel Bufalá, presidente del Club Deportivo y presidente de honor de la Fundación. “Lo he visto construir descubierto, hacerle la cubierta... todas las etapas desde que estaba en el Ramiro con 4 años. Y ahora que estábamos dándole un toque de modernidad con el suelo...”.

La Nevera se inauguró oficialmente en 1957, casi diez años después de la fundación del Estu, bajo el nombre de Campo Nuevo. El tiempo dejó ese nombre en el olvido, aunque no se sabe a ciencia cierta el motivo de su nuevo bautismo. Pudo ser la imagen de barcelonista Thomas con guantes para jugar (1966-67). No se sabe. Lo que está claro es que le venía al pelo, si atendemos a las palabras de mítico Díaz-Miguel, recogidas en la web del club colegial: “El aire de la Sierra azota al recinto de forma directa por lo que nunca necesitó aire acondicionado; incluso las malas lenguas aseguran que técnicos del universitario Instituto del Frío venían a la Nevera para estudiar su estructura y aprender cómo congelar sin necesidad de utilizar la energía eléctrica”.

La canasta de Emilio Segura

Fue la primera cancha propia del club. Construida sin techo, en 1966 se le tuvo que dotar de uno por las obligaciones del campeonato, lo que permitió que se televisará en directo el último partido de la temporada, aquel Estudiantes-Real Madrid con Emilio Seguro de héroe legendario: una canasta suya dio la victoria a los colegiales (77-75) y le entregó la Liga al Joventut en detrimento del eterno rival. “Esa canasta es uno de mis mejores recuerdos en la Nevera”, rememora Bufalá. “También el día que empecé con 11 años con la selección de segundo, las veces que hemos ganados al Madrid... Son sentimientos imborrables”.

El campo, dentro de las entrañas del Ramiro de Maeztu, el colegio sobre el que surgió el Estudiantes en 1948, ha sufrido múltiples remodelaciones durante su vida. El campo de tierra que rodeaba la grada pasó a tener superficie de cemento, luego el tejado, las paredes, el parqué… Incluso tableros de ajedrez pintados en el graderío.

“Por esta cancha han pasado Díaz-Miguel, Pepu, los Reyes… Es historia del Estudiantes. Todo pasa por la Nevera. Muchas veces era más conocida que el propio Magariños. Es la primera instalación del club. Cualquier aficionado la conoce porque además con ese nombre tan carismático… Tiene un reconocimiento de ser clave en la formación de jugadores”, prosigue Galindo.

Después del derrumbe, toca ponerse manos a la obra. El Estudiantes tiene el uso y disfrute de la instalación, pero son las autoridades madrileñas las encargadas de esta. “Estamos preocupados y ocupados. Ya hemos planteado reuniones con el Ayuntamiento y la Comunidad porque tenemos dos problemas: uno cómo se repara y dos dónde ubicamos a los chicos y chicas. Esperemos que pase y tengamos una instalación imprescindible para nosotros”, señala el presidente, que tiene bajo sus alas a la cantera más grande de Europa con cerca de 2.500 niñas y niñas además del baloncesto de inclusión. “Estoy convencido que (las instituciones) van a ser sensibles a nuestra demanda. Es una de las instalaciones más reconocidas en el mundo del baloncesto y nuestra reivindicación va a tener eco. Ya no vale una simple reparación, sino que debe ser en profundidad y en modernización. El problema ha sido serio”.

Renacer de las cenizas

No es la primera vez que el Estudiantes se encuentra con la ‘desaparición’ de uno de sus pabellones. Recuerden el incendio del Palacio de Deportes aquel horrible verano de hace casi 20 años. En ese momento, las instituciones de la capital se movilizaron. Se construyó un nuevo pabellón en la misma explanada de la plaza de Felipe II, el actual WiZink Center, y el equipo se trasladó durante su reconstrucción a Vistalegre primero y al Telefónica Madrid Arena después. “Es el segundo set al que nos enfrentamos y (la administración) va a funcionar igual. Tenemos que sacarle partido renaciendo de nuestras cenizas. Estamos dispuestos a trabajar a tope para conseguir salvar este partido”, subraya Bufalá.

“Estamos trabajando para salir de cuantas adversidades nos encontremos. Allí nacimos y allí queremos estar de manera indefinida”, apunta Galindo sobre una cancha que daba nombre a una de las jugadas de Txus Vidorreta durante su etapa en el Estudiantes, albergó grandes 3x3 de la Demencia y cuyo derrumbe ha traído masivas muestras de apoyo: desde la Asociación de Jugadores a la ACB pasando por diferentes equipos de la Liga Endesa y particulares. “Si no has jugado en La Nevera, no has jugado a baloncesto. Una pena tremenda pero ojalá se pueda aprovechar para levantar un pabellón moderno, acorde a lo que merece un club como Estudiantes para que su cantera sea (aún más) inagotable”, escribía Juan Ignacio (@juanignaciogc) en Twitter. “Un enorme trozo de la historia del Estudiantes, del Ramiro de Maeztu, del baloncesto madrileño... cuántos/as hemos pasado grandes momentos en ese parqué”, señalaba a través de la red social Miguel del Pozo (@ricohill8). Lágrimas por el coloso caído.