El Bilbao Basket roza el milagro pero sigue sin salir del pozo
Ante el Brose de nuevo empezó caótico, reaccionó con orgullo y murió en la orilla. Aún no se ha estrenado en la Champions pero le preocupa la ACB. Huskic, fichado, asistió al partido en el palco.


El Bilbao Basket se está cansando de salir de los pabellones con sensaciones medio arregladas. Con solo la esperanza de que se huele una resurrección. Contra el Madrid, en algunas fases de partidos recientes y en la segunda parte de la cita europea contra el Bamberg... todo ese pack alimenta cierta autoestima. Pero seguro que cambiaban ese rollo por un triunfo al fin, algo que echarse a la boca más de un mes después de haber ganado al Obradoiro, el único dígito positivo en su balance de victorias-derrotas. Porque los equipos viven de los éxitos, no de los partidos que parecen acercarte a ellos.
El Bamberg parecía más fiero de lo que en realidad era. Todo se explica por las facilidades que tuvo. Enfrente ¿qué? Por la imagen de la primera parte, estaríamos hablando de un futuro equipo LEB. Por lo ofrecido en la segunda, hay esperanza a ambos lados del Nervión. Otra vez un grupo bipolar. ¿Con cuál de las dos caras quedarse? Da igual. Lo principal es ganar, recuperar ese gozo, que el equipo salga de la amargura de esta convivencia con la frustración. Y como suele decirse, coger lo que tiene de virtuoso y extirpar sus defectos como pueda. Por lo menos, arregló el desastre en los 20 minutos finales con orgullo, ganas y tensión defensiva. Pero sigue siendo muy irregular, regala los comienzos e ir a remolque no es el mejor compañero de viaje. Se tienen que ir sumando socios al triángulo Rousselle-Brown-Balvin.
El RETAbet repitió el cuadro clínico del día del Madrid: comienzo entre ansioso y penoso, reacción y muerte en la orilla. La dinámica de llevar un triunfo en diez partidos te lleva a empezar ya naufragando. Y eso que rozó un milagro que le habría puesto en órbita ante el decisivo calendario inmediato que le espera en relación con la permanencia. Está bien mostrar personalidad, pero que no sea solo cuando todo está perdido. Con 18 abajo, aquello pintaba a bochorno. Pero activado por Moses, sí ese hombre que no jugaba y está a punto de ser cortado, se puso el choque en un puño. A falta de 4:07 una bandeja de Serron permitió empatar a 65. Brown tuvo un triple para ponerse en ventaja y luego Kulboka, de nuevo desastroso en los tiros y sin fe, lanzó desde el arco para igualar otra vez. Fieler desde lejos, una técnica a Balvin por protestar y uno de los dos tiros libres que tenía Hundt dejaron el asunto sin sorpresa.
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El primer tiempo conducía a una reflexión profunda. Ni hacían faltas los 'hombres de negro' por esa falta de agresividad exasperante con la que salen a los partidos. 3 de 15 en tiros de campo, 4 de valoración… así andaban las cosas en el primer cuarto, ante un Brose Bamberg con buenísimos porcentajes. El que pudo presenciar el partido por la pequeña pantalla, la única vía ya que el pabellón mantiene su mutismo derivado de la pandemia, pudo advertir que no había un plan en ataque, los jugadores vivían en la parte del campo contrario sin pasarse la pelota, con una inexistente circulación ni inversiones para buscar a un socio solo, los pívots se comían los espacios y los exteriores tiraban del carro de forma individualista, a lo que saliera. Pero el panorama era aún más desolador en defensa: no llegaban las piezas al hombre que estaba en la esquina, aparecían tarde al recuperar tras una ayudita y apenas se presionaba en las líneas de pase. Se encontraba Huskic en el palco, con el chándal del Bilbao Basket, síntoma de que ya está fichado. Debía de pensar: ¿dónde me he metido yo? Moses, el que iban a cortar por él, era el revulsivo y Jones, otro de los interiores, no da una a derechas... Llega cedido de Burgos y al menos aportará un espíritu nuevo.
Mumbrú probó muchas fórmulas, como una zona 2-1-2, a tres pequeños (los dos bases y Brown), Kulboka de cinco...Tras el descanso, empezó a ponerse el equipo más agresivo de cara al aro. Moses, muy participativo, hizo 10 puntos en un santiamén y todo cambió por arte de magia. Kravish y Fieler ya no tenían tantas facilidades para encestar y el pulso se encogió en un pañuelo. Pero el destino volvió a ser esquivo con un grupo al que todo le sale mal. Balvin acabó mosqueado con los árbitros: "Realmente deseo decir lo que honestamente pienso, si lo permites, BCL, estás arruinando el juego que todos amamos, pero sé que te callarás". Mumbrú se pronunció en clave de futuro: "Vamos a ver si somos capaces de traer a alguien que nos pueda ayudar". Oraciones para que Huskic cambie esta caída a los infiernos.





