BALONCESTO FEMENINO

Maite Cazorla: "Nunca pensé que saldría en un videojuego"

Final Four universitaria, WNBA, debut con la Selección, campeona de la Copa... Maite Cazorla ha hecho de todo en el último año y ya pone la vista en Tokio.

Maite Cazorla: "Nunca pensé que saldría en un videojuego"
alberto nevado piqueras/FEB DIARIO AS

La base canaria Maite Cazorla, de 22 años, se acababa de proclamar campeona de Copa con el Perfumerías Avenida cuando se vio obligada a confinarse por culpa de un coronavirus que paró en seco la temporada en la que ha debutado con la Selección absoluta (en un amistoso contra Francia, en noviembre) y en la que cuando cerrara curso en Salamanca iba a emprender su segundo año con Atlanta Dream en la WNBA, donde fue elegida con el número 23 en el draft de 2019 tras un excepcional paso por la Universidad de Oregón. Ahora se prepara para estar lista cuando vuelva la actividad con un gran sueño por delante: los Juegos Olímpicos de Tokio.

¿Cómo ha pasado las semanas de confinamiento?

Bien, un poco aburrida en casa. Con un plan físico del Avenida y otro de Atlanta, así que ejercicio tenía para hacer al menos...

Laia Palau nos dijo en una entrevista que estaba dándole tan fuerte que podía acabar mejor físicamente que antes de encerrarse en casa.

(Risas) Yo hago lo que puedo también, pero vivo en un piso. Así que sobre todo he hecho ejercicios de fuerza, abdominales... cuando había que coger la garrafa de agua para entrenar con ella, pues la cogía.

Está en su casa en Canarias cuando tendría que estar en Salamanca y ya pensando en Atlanta.

Sí, al menos la WNBA todavía no se ha cancelado. Se ha retrasado y vamos a ver si en algún momento se puede jugar.

¿Y qué ha hecho para matar el rato sin baloncesto? A juzgar por su cuenta de Twitter, ver mucho La Casa de Papel...

Sí, me encanta, me acabo las temporadas en un día. Luego he visto películas, he jugado con mis padres a juegos de mesa, al parchís, a las cartas...

...Y al NBA2K con Atlanta Dream y su propio personaje supongo.

(Risas) Sí, claro. Lo que pasa es que en el modo de carrera solo se puede jugar con chicos, así que me hago pasar por mi hermano. Pero de vez en cuando echo mis partidos con jugadoras y conmigo, claro.

Debe ser increíble jugar consigo misma al 2K...

Es una pasada, nunca pensé que saldría en un videojuego.

Con 22 años, por lo tanto, no solo ha salido en el mejor juego de baloncesto del mundo, sino que ha disputado también una Final Four universitaria, uno de los hitos de este deporte a nivel global, ha debutado con la Selección, juega en el Perfumerías Avenida y en la WNBA. ¿Qué deja para los 23 y más adelante?

Pues quiero jugar con la Selección, que ya he debutado, pero fue en un amistoso. Quiero jugar un gran campeonato y como a cualquier deportista lo que más me gustaría es estar en unos Juegos Olímpicos.

Lucas Mondelo cree a pies juntillas que esperar un año no tiene por qué ser malo, que podrán descansar las veteranas y coger más vuelo las jóvenes como usted.

Claro, y sería un sueño estar en Tokio, es lo quiere cualquier deportista. puede que un año más sí que ayude y que me sirva para tener más experiencia. Pero en todo caso van doce y será muy difícil estar en el equipo. Si no es Tokio, espero poder llegar a otros Juegos más adelante.

Al menos ya ha tenido un primer contacto. ¿Es la Selección desde dentro un grupo tan unido y sano como parece desde fuera?

Es lo que dice todo el mundo, algo increíble, como una gran familia. Todas se portaron muy bien conmigo, sobre todo las que eran también mis compañeras en Salamanca. Me ayudaron mucho, fueron muy simpáticas... es un honor poder entrenar y jugar con ellas.

El 8 de marzo ganan la Copa y justo cuando entraban en el momento cumbre de la temporada, todo se desvanece.

Sí, nos quedamos hechas polvo, estábamos llegando al pico de la temporada, estábamos jugando muy bien. Muy sincronizadas. Nadie esperaba que fuera a pasar esto, todas querríamos haber querido seguir jugando, pero esto es lo que ha tocado ahora. La salud es lo más importante, claro.

En Salamanca ha podido compartir equipo con Silvia Domínguez, una experta en la dirección desde el puesto de base, el puesto que usted ocupa también. Supongo que habrá sido como hacer un máster...

Me hacía mucha ilusión conocerla, compartir vestuario con ella, también pista... es una referente para mí, me ha ayudado mucho esta temporada tanto dentro como fuera de la pista. Le estoy muy, muy agradecida.

Silvia tiene 33 años y usted 22, los mismos que Sabrina Ionescu, otra base que jugaba con usted en Oregon y que llega ahora a la WNBA desde el número 1 del draft y con una fuerza mediática que pocas veces se ha visto en una jugadora. Realmente es un personaje especial en el deporte estadounidense y tiene el carisma y el talento para ser una de las grandes de la historia.

Allí es una referente, es muy importante para el baloncesto femenino en Estados Unidos. Piensa que siempre se escucha hablar de LeBron James, Kobe Bryant, Stephen Curry... los referentes de los aficionados son masculinos. Pero ahora también se oye hablar mucho de Sabrina, los jugadores de la NBA le hablan en redes sociales, están en los medios de comunicación... Es algo muy bueno para el baloncesto femenino. Desde el primer año en Oregón ha crecido mucho, y más allá del talento que todo el mundo ve es una gran compañera.

Así que no tiene techo...

Tiene mucho talento y todavía puede crecer mucho así que será una de las jugadoras más famosas que ha habido. Luego nunca se sabe, hay que ir paso a paso, pero debería llegar muy lejos.

El año pasado cuando pierden en la Final Four con Oregon, ella retrasa un año el salto a la WNBA para acabar el trabajo, aunque también iba a ser número 1 del draft. Y ahora justo cuando llegaba al torneo como una de las grandes favoritas, este se suspendió por el coronavirus. ¿Pudo hablar con ella?

Fue algo muy, muy duro, para ellas y para las otras jugadoras de último año. Estaban hechas polvo, sabían que tenían muchas posibilidades de ganar y llevarse ese título es uno de los sueños de cualquier jugador en EE UU. Estaban muy tristes, pero después con el draft ya han empezado a mirar al futuro.

Ese equipo de Oregon en el que también jugó usted logró cosas muy importantes y enganchó mucho en su universidad.

En mi primer año no era muy conocido el equipo femenino, no venía mucha gente a los partidos, no ganábamos muchos... después llegaron mejores jugadores, las victorias, el público, el seguimiento masivo en redes...

Usted fue la primera española en una Final Four, algo con un impacto social y deportivo gigante en el deporte estadounidense. ¿Cómo fue la experiencia?

Es otro mundo. Aquí se podría comparar con la Copa del Rey, pero creo que es diferente. Hay muchísima gente el pabellón, de los equipos que juegan y de otros, muchos entrenadores de todas partes, damos muchas entrevistas, hay muchas sesiones de fotos, es algo increíble, muy diferente.

Su entrenador allí, Kelly Graves, la despidió diciendo que era "una leyenda en la Universidad de Oregón" y una jugadora que "hace mejores a todas sus compañeras".

No se puede pedir más que eso, no puedo quejarme desde luego. Todo lo que he conseguido, las amistades, la experiencia...

En un año juega en College, WNBA, con la Selección, el Perfumerías... ¿es difícil adaptarse a distintos estilos?

Cuesta un poco. Allí me tuve que adaptar al estilo, que es mucho más físico allí. Y cuando ya estaba hecha a eso me costó adaptarme aquí un poco. Al final aprendes muchos en Estados Unidos y aquí, hay jugadoras increíbles en los dos sitios.

¿Qué tal su debut en la WNBA con Atlanta Dream? Allí sí que están las mejores jugadoras del mundo.

Para ser el primer año no me puedo quejar porque jugué bastantes minutos. Iba pensando que no jugaría casi nada, con la idea de aprender, adaptarme... y aunque a nivel colectivo al equipo no le fue muy bien, en lo personal quedé muy contenta, pude jugar bastante. No me quejo.

Me imagino que eso sí es otro nivel. Allí están no las mejores del mundo sino las mejores de la historia: Taurasi, Bird, Delle Donne, Stewart...

Es una pasada. Y son las jugadoras que ya conoces y otras que no conoces y te sorprendes mucho. Todas las jugadoras son buenas. Cuando me cruzo con las mejores... no me da susto, pero sí un poco de shock, me doy cuenta de que estoy en pista jugando contra ellas y es una pasada.

Con 22 años ha vivido en Canarias, Barcelona, Oregón, Atlanta, Salamanca...

Cuando lo pienso veo que he recorrido mucho mundo, que he jugado al baloncesto en distintos sitios, conocido a personas increíbles de muchos países, experimentados distintas culturas, aprendido idiomas... he ganado ya muchas experiencias.

Antes hablábamos de Mondelo. El seleccionador también dice que no es para nada malo tener Eurobasket y Juegos en el mismo verano, en 2021...

Sí, yo lo veo igual. Si ganas el Eurobasket vas tranquila a los Juegos y si no tienes otra oportunidad. La clave será estar bien físicamente.

Y llegará el relevo de esta histórica generación de la Selección y llegará el tiempo de la suya y de seguir ganando medallas para España, ¿no?

(Risas) Ojalá sea así. Es lo que cualquier jugadora: sumar, aportar, ayudar al equipo y ganar medallas, claro.

Veremos qué sucede con la WNBA. El parón ha llevado en una temporada clave, con la Liga en un gran momento de popularidad y después de firmar un convenio colectivo que se ha considerado histórico para el deporte femenino...

Sí, era un momento muy bueno para el baloncesto femenino en Estados Unidos. No solo en lo económico, en el convenio nuevo se consiguieron muchas más cosas. Viajes, hoteles, ayudas en caso de embarazo... muchas cosas que iban a ser muy buenas. Pero bueno, es algo que ya está ahí. Si no es esta temporada, será en la siguiente. El nuevo convenio es un gran paso hacia la igualdad.

¿Ha notado mucho ese crecimiento de popularidad del baloncesto femenino en los cuatro años que ha pasado en EE UU?

Sí, lo noté en la Universidad y se ha notado mucho en la WNBA. Ha crecido mucho. Tiene mucho más seguimiento, hay más periodistas involucrados... es otro mundo ahora, la verdad.