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Sebas Saiz: "Abierta la puerta, no descarto seguir en Japón"

El ala-pívot madrileño (25 años) emprendió este verano la aventura nipona con los Sunrockers de Shibuya. Allí ha ganado el concurso de mates y la Copa.

Sebas Saiz
A. Nevado FEB

¿Qué tal su experiencia en Japón?

Espectacular. Mucho mejor de lo que pensaba.

¿Qué es lo que más temía al irse?

No tenía muchos temores. Sabía que si las cosas iban mal, podía buscarme otra ruta. Tenía más intriga: no conocía el país, cómo eran los japoneses…

¿Qué ha sido lo más difícil?

El idioma. Me pasa cada día. Pocos hablan inglés. No sé sí por historia, cultura... pero hay muy pocos que lo manejen. Incluso en Tokio. Tratas de comunicarte cómo puedes, con aplicaciones telefónicas… hasta mi primer entrenador no habla inglés.

¿Esa barrera afecta dentro de la cancha?

No, al final te enteras. El idioma lo echo un poco de menos para comunicarme más con mis compañeros. Son todos muy buenos chicos, pero es difícil hacer planes.

Entonces hará más piña con los dos estadounidenses del equipo: Ryan Kelly y Charles Jackson.

Sí, claro. No queda otra. Estamos siempre juntos. Es un grupo que se creó de manera natural.

Dicen que los japoneses son gente cerrada. ¿Es así o es visión occidental?

(Piensa) Si no los conoces, sí que lo parecen. Pero luego cuando entras en sus hábitos, en su zona de confort, son fenomenales. Son respetuosos y afectivos. No tienen maldad.

Ese respeto también se verá en los aficionados, ¿no?

No tienen nada que ver con España o Estados Unidos. Están todos en su sitio, te aplauden cuando toca, hacen sus temas para animar… todo muy ordenado.

Vayamos a lo importante, ¿qué tal el baloncesto nipón?

En crecimiento. No sabía qué esperar. Es menos técnico, más simple que el español, donde en cada jugada de ataque y de defensa tienes diez variantes diferentes. Pero tienes que saber jugarlo: siempre disputas dos partidos seguidos, e incluso tres en una semana, y estás sobre la cancha 35 minutos. Y debes producir para ganar. Esa es la mayor dificultad. Necesitas estar a un gran nivel porque compites contra los estadounidenses de los otros equipos. Los extranjeros somos la referencia en nuestros clubes.

Entonces usted no solo está creciendo personalmente, sino también profesionalmente.

Sí, muchísimo. Era una de las cosas que quería. Jugar minutos era lo que necesitaba para coger confianza, desarrollar mi juego… Está saliendo todo muy bien.

Ha sido campeón del concurso de mates tras alzarse con la Copa Emperador, ¿cómo acabó participando en él?

Fue un poco encerrona. Fui al All Star, hacía falta alguien y me metieron ahí. Sin preguntar: ‘Vas al All Star, pero también al concurso’. Pues tendré que ir (risas). Tuve mucha suerte. Era cuarto, vi lo que hacían los tres primeros y me adapté. Se me ocurrió el mate con los dos balones, que era algo que los japoneses no habían visto. Y luego, en la final, me enfrenté al campeón de los últimos tres años, que intentó meter el codo en el aro tres veces y se le complicó un poco. Gracias a eso pude ganar.

¿Tiene opciones de ganar la Liga?

Ahora estamos compitiendo muy bien y tras ganar la Copa del Emperador tenemos los ánimos bastante altos. Pero luego, cuando llegan los playoffs, nunca se sabe. Todavía queda mucha temporada.

¿La proximidad con los Juegos se nota en Tokio?

Sí. Se lo curran mucho. Una de las cosas que más sorprende es como la Liga lo organiza todo: los partidos, las promociones, la pasión con lo que lo viven, el movimiento alrededor de cada partido, en los desplazamientos… Es una cosa increíble. Es un país con mucha gente, con mucho dinero y las cosas las hacen muy bien. La gente lo agradece y se nota que quieren darle volumen a los Juegos.

¿Cuál es su futuro?

Una vez que he abierto la puerta, no descarto la idea de continuar. Si esto sigue creciendo no me importaría. Pero esas cosas nunca se saben. Todo depende de muchas cosas.

Y de Japón a Rumanía para jugar con la Selección.

Para mí es un honor venir cada vez que me llaman. Siempre estoy disponible al 100%.