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Bilbao Basket
79
FIN
75
Baskonia Baskonia

BILBAO BASKET 79-BASKONIA 75

El Bilbao se da el gustazo de ganar el derbi al Baskonia

Partidazo de Balvin, Brown y Lammers ante un equipo sin alma, cansado de piernas e ideas tras su actuación en Moscú el viernes. Diop aguantó lo que pudo en la pintura.

El derbi vasco regresó a Miribilla. Sí, ahí, donde un Bilbao Basket-Baskonia siempre es todo un acontecimiento. También en el Buesa, pero más bien por la rivalidad con el vecino, no por catalogarle como un enemigo que le puede mirar a los ojos, ya que por allí pasan toros mucho más bravos. Ha habido un año de paréntesis, por el descenso de los vizcaínos, y su regreso al escaparate ACB ha sido bien ruidoso. Con triunfo del que partía como víctima; hacía más de cuatro años que no se lograba imponer el RETAbet. El pabellón se llenó y registró aquel ambiente que cambió la historia con un subcampeonato ACB y el pase a la Euroliga a principios de la década. El pulso tuvo de todo: cinco revisiones en el instant replay (algunas descartando faltas antideportivas y anulando hasta canastas previas), una descalificación a Fall por antideportiva y técnica, y un vibrante tobogán de emociones al final en el que un balón crucial tuvo que debatirse en la pantalla. Tenía el esférico apresado Brown y metió un manotazo Henry desde abajo. La bola salió al cielo y los colegiados interpretaron en un primer momento que el último en tocar fue el escolta local. El marcador señalaba un 77-75 a falta de 14 segundos, era un balón de oro. Match ball. Y las imágenes desmintieron la impresión inicial. Resuelto el entuerto, en el ataque posterior los pupilos de Perasovic hicieron falta sobre Schreiner, que metió los dos tiros libres: 79-75 a falta de 7:09. Todo el pescado vendido. El base austriaco es quizá el único de los 'hombres de negro' que busca su techo (al margen de Rigo, última rotación), aunque dio un poso vital en esos segundos a vida o muerte. Mumbrú va despejando cualquier duda sobre si su pizarra estaba ya madura para la ACB. Le ocurrió en la LEB hace un año. 

Para llegar a ese punto hubo que nadar varios océanos. Por mucho que se justifique que el Baskonia llegaba con un solo base, que no tiene un director de juego puro y que se presentaba molido por el partido en Moscú el viernes, hacen falta muchos bemoles para derrocar a un plantillón semejante. Ya han caído dos Euroligas en Bilbao, algo tendrá esta plaza cuando la bendicen. Todos son realistas pero a ver quién les frena, habría que hacer un giro a la expresión conocida y articular el 'con los pies en el sueño'. El que lleva las llaves de casa saca pecho con un 3-1 (sólo ha caído tras dos prórrogas) y el Kirolbet se arrastra con la bola de preso de un 1-3. Malos tiempos para Perasovic, porque ya sabe dónde está, que sobre su frente siempre se fija un punto láser ejecutor. Fue el equipo alavés notario del descenso matemático del Bilbao Basket hace un año y tal vez se pensó que se iba a encontrar con los rescoldos de lo que fue un equipo grande y acabó siendo un pelele, unos huesos. Resulta que ese grupo ha renacido de sus cenizas y cada peón de Mumbrú es ahora mismo un coloso. Aquí todos trabajan, nadie luce por encima del resto, ni siquiera un Rafa Martínez de vuelta de casi todos los títulos posibles en Europa.

El Baskonia daba una impresión muy distinta. Siempre iba un paso por detrás. Ha tenido la fatalidad de perder a Granger y sin él, nadie agita la batuta con compás. Trató de actuar a posesiones largas y fue tirando del enorme talento individual de muchas de sus piezas. Incluso se sostuvo en la envergadura de Diop, pero el que ponía el alma en el juego vestía de negro. Los locales corrían, elaboraban, se inyectaban sangre en los ojos. Así se fue el RETAbet a una ventaja de diez puntos y cuando los baskonistas se pusieron a la par, supo aguantar el carruaje y llevarlo a la meta. En efecto, en el final del tercer cuarto el Baskonia se puso más agresivo y los bilbaínos ajustaron mejor las rotaciones. Le echó valor Mumbrú con piezas de LEB. ¡Habrá que quitarles definitivamente ese cartel!

El Bilbao Basket nunca pierde la cara a los partidos. En ninguno de los cuatro que ha disputado se ha desenganchado más allá de un minuto. En Santiago hubo que matarlo tres veces. Cada uno de los que sale aporta algo y nadie desentona. Si Shengelia es una referencia en el enemigo, pues Mumbrú alinea a tres cuatros. Ninguno tiene nada que ver con su compañero, todos desgastan al enemigo y revuelven. Entró Cruz con la consigna de atacar a Polonara y dio un recital de espaldas al aro en plan microondas. Kulboka tiene su misión: el extrarradio de la canasta. Y Sulejmanovic formó en el cinco de salida para aguantar el desgaste e ir abriendo paso al fuego ganador.

Henry, por el contrario, juega su propia liga desde el puesto clave de base. Hace la guerra por su cuenta, milita en el Henry Basket Club. Te puede dar un triunfo o arruinarte la vida. Esas manos no gobiernan una nave. Vildoza está lesionado en el hombro. Y por ahí naufraga el Kirolbet, que sólo se mueve a impulsos de la clase individual de muchas de sus figuras; pero lo que es elaboración, cero. Mira que le dejaron con vida en varias fases, pero no supo levantarse de la tumba. Peras echó mano de Stauskas, la estrella con permiso de Shengelia, pero aún no tiene ritmo de nada. Parece hasta pesado. Y Eric, que debía de estar confundido por medirse a su exequipo, fue una nulidad y habrá que ver si come el turrón en Vitoria. Janning ejerció de improvisado base para que Henry descansara cinco míseros minutos, y volvió a poner en ventaja al Baskonia a falta de 13.34: 50-52. Un alivio inexistente desde el 0-1 del primer sorbo. Mumbrú fue marcando la pauta de la intensidad y colocó alguna zancadilla en forma se defensa zonal. La gente se lo empieza a creer. Entonces tomó las riendas Brown generando todo el juego ofensivo con sus muelles prodigiosos. Señores este hombre estaba hace poco más de un año en el Slalon Vilpas Vikings. ¡En Finlandia! Y la conexión LEB con Lammers es para sacarse el sombrero. El 'pick and roll' es un recurso muy manido pero bien ejecutado resulta demoledor. Henry seguía a lo suyo: hizo un reverso a velocidad del rayo y tiro con paso atrás: 63-61. Hubo aplauso hasta de la grada local. Al final falló una bandeja completamente solo que era la vida para sus compañeros. Se llama extenuación.

Shengelia imitó a su base y se fue a la guerra por su cuenta. El Baskonia se sostenía en el cuatro georgiano y lo que le quedaba de energía a Diop. Pero el equipo andaba con la lengua fuera. Rousselle aceptó las jugadas de All Star y metió una por el carril central con finta de pase y canasta: 73-69. Balvin lanzaba gestos a la gente con los brazos arriba, todos llevaban la ilusión impresa en su lenguaje corporal, mientras el Baskonia penaba por el parquet. Ya no había marcha atrás. El derbi no podía echar el telón sin un punto de emoción supremo. Henry por aquí, un 'alley oop' de Brown a Balvin por allá, un robo portentoso de Janning a Rousselle en medio campo... al final el Bilbao pudo cerrar una jornada para la historia. Quedó una buena tarde cerca del Guggenheim.

"Es un momento duro tras la derrota inesperada en Málaga y ahora aquí. Pero tenemos suficientes fuerzas para reaccionar", valoró cabizbajo Perasovic. "Es más fácil que salga cara cuando tienes a diez mil apoyándote", resolvió Mumbrú. "Esto nos indica que estamos trabajando en la buena línea; el trabajo tiene su fruto".