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MOVISTAR ESTUDIANTES

Mangada: "Han valido la pena todas las agujetas y los dolores"

Sheila Mangada, jugadora del Movistar Estudiantes.

EDUARDO CANDEL

DIARIO AS

La alero del Estudiantes (34 años y 1,83) estuvo fuera de las pistas durante casi cuatro meses por un mixoma auricular que le creció en el lado superior izquierdo del corazón.

Sheila Mangada es toda una veterana del baloncesto español. En sus ya 20 años de carrera desde que empezó en el cadete del Baloncesto Fuenlabrada, la alero del Movistar Estudiantes ha defendido la camiseta de siete equipos diferentes, incluida una etapa en el Velka Vicenza italiano, y como toda deportista ha pasado por múltiples situaciones... aunque ninguna comparable a la que vivió el pasado mes de septiembre en el Consejo Superior de Deportes. Allí, sobre una camilla de la instalación del organismo deportivo, se le diagnosticó un mixoma auricular, un tumor no canceroso que creció en el lado superior izquierdo del corazón. Una enfermedad de evolución incierta: desde que no ocurra nada hasta que una parte se desprenda y llegue a la cabeza con consecuencias fatales.

"No noté ningún tipo de efecto durante su crecimiento y llegó a tener el tamaño de una mandarina", cuenta Mangada (34 años y 1,83) a As. "Se supone que debería haber notado fatiga o asfixia, pero nada. Ahora, a lo mejor sí que digo 'pues es verdad que igual me cansaba más cuando corría'. Pero fue tan paulatino su desarrollo...".

Tras el diagnóstico, las dudas. El miedo. "Fue un shock muy grande al principio, un 'no puede ser, no me lo creo'. Llevaba pasando reconocimientos médicos desde los 17 años y lo único que me habían dicho era que tenía el corazón un pelín más grande, pero que les pasa a muchos deportistas, que era algo normal y lógico. En un primer momento pensé que se acababa el baloncesto para mí", dice la alero.

Mangada recuerda muy bien los minutos que pasaron desde la tempestad hasta la tranquilidad: "Me calmaron bastante rápido. Me explicaron lo que era, lo que iba a conllevar, los tiempos... Desde ese momento, todo fue bastante mejor y seguí con mi vida: tenía un viaje a los dos días para hacer surf y me fui. Me dijeron que hiciera vida normal y pensé 'voy a aprovechar, es un viaje de cinco días y vamos a pasarlo bien".

Sheila Mangada, durante la entrevista con As.

Sin dormir

Casi una semana de desconexión mental y espiritual antes de afrontar las siguientes etapas: quirófano y tortuosa recuperación antes de regresas con sus compañeras de un Movistar Estudiantes que la fichó el pasado verano para luchar por el ascenso a la Liga Dia.

El parón fue largo. Durante un mes y medio, la madrileña no pudo hacer nada. Que te abran entera y te muevan todo por dentro, es lo que tiene. Netflix, pequeños paseos y tener cuidado con las comidas eran sus pequeños hobbies porque dormir... Más de un mes de impuesto insomnio por los dolores. "Fue lo peor. Me era imposible hacerlo en la cama y me pasé una larga temporada haciéndolo en el sofá porque encontré una mini postura, medio de lado boca arriba...", relata. "Me dolía todo y el único momento en el que no, era cuando dormía y no lo lograba. Me acuerdo que lo conseguía a las cuatro de la mañana y a las siete ya estaba despierta. Mi nivel de desesperación fue muy grande. También por estar encerrada en casa: quería salir de la jaula".

Dura recuperación

Mangada, positiva, rememora desde un lateral de Magariños cómo no quería contarles a sus padres una dolencia que retrasó su debut oficial con el Estudiantes hasta el 13 de enero en Leganés. Una llamada de su madre cambió esa decisión inicial. "Me preguntó por el reconocimiento y no podía decirla que todo bien. Pasaron un poco de miedo al principio y nada más empezar a hacer deporte... Imagino que estarían acojonados, pero no me lo hicieron ver nunca".

Ahora, seis meses después de la horrible noticia sobre su corazón, la alero va cogiendo ritmo poco a poco. Al igual que el Estudiantes: desde su vuelta, las colegiales solo han perdido uno de los últimos ocho partidos, con seis triunfos consecutivos. En ese lapso suma 22 minutos y 6 puntos en total. Casi nada para una jugadora que promedió en el último curso con el Alcobendas 10,8 tantos. Pero no importa. Números arriba, números abajo, lo fundamental es estar de regreso después de un proceso de recuperación muy sufrido. "Han valido la pena las agujetas (nunca había tenido unas semejantes), los dolores…", concluye Mangada, que sonríe satisfecha. No es para más: ha vencido su batalla más dura.