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EUROLIGA | BARÇA 77 - MADRID 70

El Madrid aplaude a Navarro y luego se rinde al Barcelona

La ley de Tomic (22 puntos y 13 rebotes) y de Heurtel (17 y 10 asistencias) tumba al equipo blanco. Desde que llegó Pesic van 5-2 en los Clásicos.

No hubo desquite blanco por la final de Copa más polémica de la historia, sino doble fiesta azulgrana, que fue triple por el homenaje a Navarro antes del salto inicial. El Barcelona retiró la camiseta con el dorsal 11 de La Bomba, al que muchos consideran el segundo mejor jugador español de siempre, en un cálido acto en el que también participó el Madrid con su capitán Felipe Reyes.

Los blancos aplaudieron a Navarro y luego claudicaron ante el Barça. Dominados por la ley de Tomic (22 puntos, 13 rebotes y 28 de valoración) y de Heurtel (17 tantos, 10 asistencias y 27 créditos). Tras el duelo, el croata dijo en Movistar+: “Para un pívot, Heurtel es el mejor base de Europa”. A ambos les dio apoyo aéreo Kuric, con 13 de sus 15 puntos en 8 minutos, cuando su equipo desbrozaba el camino. Enfrente, un Campazzo irreconocible por desdibujado, con Llull no mucho más clarividente. Es decir, un Madrid sin timonel que acabó a la deriva. Inferior y herido en su orgullo.

Reflexionaba Llull en voz alta, nada más perder la final de Copa, que su equipo se lo tenía que hacer mirar, que había perdido 17 puntos de ventaja en el tramo decisivo. Una herida que sangraba, porque venía de ceder 21 tantos frente al Unicaja y 15 ante el Darussafaka. Lo que se repite no es casualidad, sino tendencia. Y esa querencia por echar por tierra el trabajo previo salió a escena de nuevo en el Palau.

Los blancos completaron unos primeros 14 minutos con un juego más serio que brillante, pero efectivo. Llull se había ido pronto al banco tras cometer dos faltas rápidas y pedir el cambio. El Real cedía el rebote, aunque forzaba muchas pérdidas y empezaba a encestar de tres. Carroll entraba en ignición: nueve puntos casi seguidos para el 21-29. Justo entonces, se desequilibró hasta caerse.

Tomic, la racha de Kuric y la defensa azulgrana

Tomic comenzó a anotar bajo el aro frente a Ayón, no había podido con Tavares. Primero con sufrimiento, trastabillado, con algún rebote de ataque, y luego con soltura. Pilar azulgrana al que dio cobertura una racha de un fenomenal Kuric: 9 puntos en 5:52. Y 13 nada más arrancar la segunda parte. Carroll había entrado en bache y dejaba su sitio a Prepelic (sin calificar). El Madrid gastó hasta cuatro minutos del tercer periodo para anotar una canasta, lo que aprovechó el Barça para volar alto: 50-37.

La brecha, sin embargo, la cosieron a medias los de Laso con un parcial de 1-9. El tercer cuarto se cerraba con medio minuto de despropósitos de los diez jugadores en pista mientras Carroll reclamaba una falta que terminó con técnica a Llull, su cuarta personal: 57-51. Rudy tiraba del carro, aunque ahora era su equipo el que nadaba en un mar de pérdidas (12 en la segunda parte) y el Barcelona se había subido a un pedestal inamovible. Lo controló todo, más macizo que su adversario, e impidió cualquier vaivén que le estropeara la celebración.

El Clásico con Pesic es otro: 5-2 para los culés en los duelos directos desde la llegada del serbio al banquillo hace ahora un año y tres semanas. El Barça cerró así a lo grande el homenaje a Navarro, festejó otra vez la Copa y hace cola en la rampa de entrada a la Final Four, cuarto ya igualado con el Efes, al que visitará la próxima semana. El factor pista para el playoff a tiro, como lo tiene un Madrid que da síntomas de flaqueza. Le toca levantarse.